De Wikipedia destaco algunas características de esta ave:
El Pitangus sulphuratus, más conocido como cristofué, benteveo, bicho feo, bienteveo común o pitogüé es un pájaro americano que habita desde el sur de Texas y México hasta Uruguay y centro de Argentina. Su grito agudo y prolongado, en el que algunos creen oír: benteveo, otros pitogüé, o bichofeo, pitaguá, quetubí, pitojuán, kiskadee y otros, es el que da origen al nombre que lleva y que varía según las diferentes regiones que habita.

En el Valle del Cauca se le conoce popularmente como Pichofue. También le dicen Pichicué, Pichicuey, o Pechiamarillo por su apariencia. Según una aficionada a las aves que las cuida cada mañana en su finca, este pájaro sería el gato de las aves, por su astucia, su agilidad, su precisión.
Y entonces, uno de ellos llegó al salón en la noche. Se posó en una de las lámparas a atender la clase al igual que los demás estudiantes. Nos miraba fijamente. Buscaba en silencio el mejor perfil para memorizar nuestros rostros. Insistió en quedarse allí encaramado poniendo más atención que todos los estudiantes juntos. Salimos de clase y allí se quedó.
Al otro día seguía en las alturas de las luminarias. Pasó la noche para esperarnos con un revoloteo de un lado a otro. ¿Perdido? ¿Adueñado? Daba vueltas sin encontrar, o mejor, sin querer encontrar la salida por las muchas ventanas del salón. El silencio era su canto. ¿Qué quería? ¿Qué le pasaba? ¿Enfermo? ¿Hambriento? ¿Sediento? Salimos de clase y allí se quedó.
Al otro día seguía en las alturas de las luminarias. Pasó la noche para esperarnos con un revoloteo de un lado a otro. ¿Perdido? ¿Adueñado? Daba vueltas sin encontrar, o mejor, sin querer encontrar la salida por las muchas ventanas del salón. El silencio era su canto. ¿Qué quería? ¿Qué le pasaba? ¿Enfermo? ¿Hambriento? ¿Sediento? Salimos de clase y allí se quedó.
Recordé la situación del protagonista de El Cuervo, poema de Edgar Allan Poe:
[…]
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
[…]
Y yo dije: “Menos mal”.
.
