miércoles, 18 de febrero de 2009

El Pichofue

Fotografías: fireflyforest.com

De Wikipedia destaco algunas características de esta ave:
El Pitangus sulphuratus, más conocido como cristofué, benteveo, bicho feo, bienteveo común o pitogüé es un pájaro americano que habita desde el sur de Texas y México hasta Uruguay y centro de Argentina. Su grito agudo y prolongado, en el que algunos creen oír: benteveo, otros pitogüé, o bichofeo, pitaguá, quetubí, pitojuán, kiskadee y otros, es el que da origen al nombre que lleva y que varía según las diferentes regiones que habita.


En el Valle del Cauca se le conoce popularmente como Pichofue. También le dicen Pichicué, Pichicuey, o Pechiamarillo por su apariencia. Según una aficionada a las aves que las cuida cada mañana en su finca, este pájaro sería el gato de las aves, por su astucia, su agilidad, su precisión.



Y entonces, uno de ellos llegó al salón en la noche. Se posó en una de las lámparas a atender la clase al igual que los demás estudiantes. Nos miraba fijamente. Buscaba en silencio el mejor perfil para memorizar nuestros rostros. Insistió en quedarse allí encaramado poniendo más atención que todos los estudiantes juntos. Salimos de clase y allí se quedó.

Al otro día seguía en las alturas de las luminarias. Pasó la noche para esperarnos con un revoloteo de un lado a otro. ¿Perdido? ¿Adueñado? Daba vueltas sin encontrar, o mejor, sin querer encontrar la salida por las muchas ventanas del salón. El silencio era su canto. ¿Qué quería? ¿Qué le pasaba? ¿Enfermo? ¿Hambriento? ¿Sediento? Salimos de clase y allí se quedó.



Recordé la situación del protagonista de El Cuervo, poema de Edgar Allan Poe:

[…]

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

[…]


Y yo dije: “Menos mal”.

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miércoles, 11 de febrero de 2009

Sexo "In stereo (where available)"

Una duda: si uno va a un motel y en la habitación vecina hay una pareja que expresa “su amor” a todo pulmón, ¿uno debe comprender la situación, el momento y el lugar y ser prudente e ignorar el suceso? ¿O solicitarles que “guarden compostura” directamente con un grito o una amable petición, o indirectamente a través de la administración?

Interesante...

Tal vez sería momento de considerar conceptos como tolerancia, aceptación, ponerse en los zapatos (en las sábanas) del otro, o recordar un viejo refrán: al pueblo que fueres, haz lo que vieres, y alegrarse de que no haya un letrero que prohíba las exclamaciones de placer.

Después de un pesado día de trabajo en mi viaje, lo único que yo quería hacer era descansar. Un discreto "H"otel fue el elegido, y a eso de las once de la noche ya estaba dormido.

Media hora después, los jadeos del vecino de cuarto me despertaron en su esfuerzo por alcanzar el clímax; de ella no se escuchaba nada. Cuando se acabaron, fueron reemplazados por el sonido del televisor a bajo volumen.

Mi apurado sueño volvió.

Casi a la una de la mañana otra vez el tipo se escuchaba agitado, creo que hasta con vaso, cumpliendo con su papel de macho alfa; ella ni siquiera respiraba. Como el escándalo de él y de la cama no duraron mucho y lo que siguió fue los cuchicheos de ella, sólo fue un sobresalto a mi descanso.

Y mi necesitado sueño volvió.

A las 5:20am me desperté de nuevo porque el convulsivo amante comenzó otro ataque de epilepsia sobre su amada, cuya faena duró unos minutos más que las veces pasadas. Y ella, ahora sí, exclamó un suave, sensual, verdadero, profundo, corto, satisfactorio, lubricado, tierno y erótico “¡aaeijh!”… Lo único que siguió fue el sonido del sanitario y el canto de las aves de la mañana.

Di vueltas y vueltas mientras reía pensando en la cara de hueva que tendría el tipo y la cara de teta que tendría su amada luego de haber coincidido juntos en ese anhelado gemido. Eso es muy bonito… Mis ojos querían acurrucarse con la perecita del trasnocho, pero ya amaneció del todo y decidí levantarme. Tomé un baño, me arreglé, salí a tomar el tinto que el hostal ofrecía a sus visitantes y regresé a lavarme los dientes y sacar la maleta.

Y efectivamente, ahí estaban de nuevo, haciendo rechinar las tablas sin mayor ritmo que el de sus corazones.

¿Qué deberes o derechos justifica una escena como esa? ¿Qué se les puede decir sin envidia?

¡Que lo disfruten!

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miércoles, 4 de febrero de 2009

Como perros y gatos

Que un gato y un perro convivan es algo atípico, pero se ve con frecuencia en videos caseros graciosos. Esta foto, por ejemplo, la tomé en Ipiales (Nariño) y sirvió para la promoción de la edición 38 de El Clavo sobre Parejas Disparejas.


Pero el caso de “Luna” va más allá. La vi pasar caminando a la par con cuatro perros en el parque, como una integrante más de la manada. Mientras unos levantan la pata para aportar al crecimiento del poste, la gata sigue derecho echándole mano a cualquier pájaro descuidado en tierra.

Eso sí, los perros se quedan con la gana de subirse a los árboles con la facilidad que ella lo hace. Y los alcanza en un santiamén con ágiles brincos cuando los demás se adelantan en su ejercicio del día. Los animales son de Herlinda, una señora que a lo largo de su vida se ha encargado de cuidarlos desinteresadamente, luego de que llegan a su casa buscando alguien que los quiera.

La gata apareció en una tempestad y se crió con los mismos cuidados de sus parientes más que lejanos. Cuando los demás ladran, ella se apura a salir tras ellos: ¡gato que maúlla sí muerde! (comprobado con “Mora”, mi gata, que sí es totalmente alérgica a los canes… y humanos).

Herlinda saca a pasear a sus mascotas en las mañanas y en las tardes y todos van a su paso. Claro, “Luna” prefiere quedarse dormida cuando el piso está mojado, ¡ni perro que fuera! Mientras que nadie recoge los bollos de los perros, la gatita gris con blanco sí tapa con sus patitas lo que haya hecho: por eso dicen que los gatos son los más limpios.

Se golpean con el hocico y se olfatean sus traseros. Obviamente la gata les da un par de veloces zarpazos a semejantes atrevidos, y el juego continúa correteándose mutuamente.

Con un silbido, todos obedecen la indicación de su dueña para volver a casa.

Además de verlo, con leerlo es posible creerlo. Una escena de armonía pacifista ejemplar.

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miércoles, 28 de enero de 2009

Tecnología - Retro

Cuando los avances de la tecnología comienzan a mostrar un retraso en sus logros, es hora de echar un vistazo al punto de partida.

Hace 40 años, como mínimo, se utilizaba un cepillo para brillar los pisos sin necesidad de energía, cosa que ya existía, pero se convertía en un lujo por los altísimos costos de una brilladora eléctrica, del aparato como tal, que adicionalmente requería de un estabilizador para asegurar su normal funcionamiento.


Los pisos de madera se limpiaban primero con viruta o virutilla, una especie de esponja de finos alambre que se encargaba de rayar el mugre y dejar la madera al natural. Luego se enceraban con una pasta espesa y olorosa que se aplicaba homogéneamente, y cuya presentación comercial todavía se ve en unos duros cojines plásticos. El mármol y las baldosas sólo necesitaban agua y jabón.


La base metálica del cepillo pesa 7Kg y cuenta con unas duras y tupidas cerdas que se encargan de quitar la cera del piso, función que se potencializa luego con un suave trapito de tela debajo de ellas para darle el brillo que se necesita.


Aunque su peso atemoriza, en realidad su manejo es sencillo. La terminación del palo de madera es una esfera que le permite moverse con toda libertad gracias a los topes parciales a su alrededor, técnicamente muy bien ubicados para que no interfiera con los desplazamientos en cualquier dirección o resulte en un desencajamiento.


El trabajo físico no es tan desgastante, me pareció. De un lado para otro se puede utilizar un poco nada más de fuerza para arrastrarlo, o mejor, deslizarlo, porque con cada pasada la fricción es menor en lo sucesivo y el resplandor comienza a aparecer, cosa que de alguna manera motiva a continuar de aquí para allá.

Ventajas: cero consumo de energía eléctrica y oportunidad de hacer un buen ejercicio en la casa. Desventajas: al igual que con una brilladora, la inercia puede tomar ventaja y golpear los muebles del lugar.

¿Todo tiempo pasado fue mejor? La Madre Naturaleza así lo cree.

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miércoles, 21 de enero de 2009

Arriero amateur

Heme aquí subido, contemplando un paisaje impresionante y dándomelas de valiente por acompañar a mis sí valientes sobrinos que querían un paseo a caballo.


Apenas estoy escribiendo mi tercera página en cabalgatas, luego de que en la primera recordara una salida de la finca bajo la lluvia hace muchos años, y la segunda, en la que caí de pequeño cuando apenas el caballo echó a andar.

“Moro” parece automático. El sendero lo recorre sin necesidad de que lo apure, lo frene o lo desvíe. Con tantos kilómetros en su odómetro, ya sabe dónde mordisquear hierba fresca, dónde apurar el paso en los barrancos, dónde dar un brinco para no mojarse sus patas y… bueno, creo que esta cagada no estaba en el itinerario.


Camina rítmicamente junto a, o delante de, o atrás de los otros caballos. Domesticados igual, son una buena pandilla animal. Todos los sonidos de esa experiencia, incluso los silencios silvestres y las risas de los niños, son increíbles.


Uno deja las ganas de poder, de dominar, por el gusto de dejarse llevar, de fluir sin mayor ‘pero’ por el camino trazado. Difícil en la vida real pero fácil sobre una bestia noble. A Dios le quedaría fácil explicar este concepto con esta analogía.


En contradicción con esta premisa, ¿por qué a las mujeres les gusta estar arriba, mandando la parada literal y figuradamente?

Carlos José y María Sofía se bajan felices. Yo, con menos susto del que me subí y con el que me volveré a subir.


"A caballo vamos, pa'l monte
A caballo vamos, pa'l monte".

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miércoles, 7 de enero de 2009

Carioca

Hay diferentes marcas pero casi todas al mismo precio, que baja significativamente según va pasando el desfile de carrozas del 6 de enero. Al finalizar la tarde ya se consiguen las mismas tres cariocas por $6.000 en cualquier parte.


El dispositivo de lanzamiento de la espuma también cambia. Según el mismo, el alcance y la consistencia es diferente.



Se puede hasta escribir o hacer figuras sobre cualquier superficie.


A los niños les gusta también esparcirla. De alguna manera, es desperdiciarla, pero pintar un carro o hacer una montaña de espuma es divertido para ellos.



Con la carioca se gana precisión en el disparo del juego, como para atinarle a la tanga del trasero de una mujer, para que luego, mojado al derretirse la espuma, se destaquen aún más sus bonitas curvas.



Aplicada al cabello desde lejos, resultará un salpique de espuma, y de cerca, una crema batida que junto al talco se convierte en un engrudo carnavalero con el que nadie se quiere peinar.



Mucha gente recicla estos envases durante y después del desfile; supongo que los pagan bien.



¡Ptsssshhhhh!


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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Sin retorno

Hay botones de aparatos electrónicos o clicks de programas de computación que no tienen reversa.

Si uno 'resetea' el computador accidentalmente o intencionalmente para destrabarlo, corre el riesgo de perder las últimas modificaciones en el archivo que se esté trabajando. Otro conocido es 'Send' o 'Enviar': si no se revisó el mensaje en forma o en fondo, lo único que queda es asumir las consecuencias.

Y otras situaciones por el estilo, donde por desconocimiento no de su funcionamiento sino de su mal diseño de funcionamiento, conducen al usuario a cambios inesperados y funestos. Por ejemplo: para borrar a un contacto (1) de una de mis correos electrónicos el software solicita confirmación doble (la primera para mandarlo a la Papelera, y la segunda para eliminarlo totalmente); pero si le doy borrar un grupo de contactos (25), lo hace inmediatamente sin pregunta de oficio alguna.

De no tener qué hacer en un trancón, comencé a revisar y editar las configuraciones del celular. Al final de uno de los menús estaba la opción "Restaurar config. fáb." y oprimí 'Seleccionar': fue como echarle límpido a todas mis preferencias. No salió ningún mensaje que confirmara la opción de devolverle o no la virginidad a mi teléfono.

Con todo en ceros y entre otras personalizaciones, me despedí del tono de timbre de teléfono antiguo con que alertaba a todo el que me rodeaba. El "ring-ring" de lo que parecía ser un zapatófono, quedó atrás por fuerza mayor pero ante la expectativa de un nuevo sonido.

Hay que cambiar. A las buenas o a las malas. En año viejo o en año nuevo.


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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Figuras navideñas

Los alumbrados navideños se han vuelto un atractivo en toda ciudad capital.

Las figuras, por eso mismo, han variado considerablemente, del típico buey al increíble pavo real. También hay hongos tipo 'Los Pitufos', sapos verdes, peces, libélulas, cañas de azúcar, entre otras figuras no naturales, como casas, tractores y bolsas de regalos.

Pero aquí, en Pasto, hay una que llamó mi atención y estaría fuera de concurso. Representa la idiosincracia de la región, la identidad que llevamos en la cédula y en la lengua, y el ingenio que va más allá de la burla propia y ajena.

Lastimosamente no tengo foto para ilustrarla, pero la siguiente es una sencilla descripción: un papá Noel (no tiene nada de raro), junto a una mamá Noel (se complica sustancialmente la cosa) asando un cuy en el fogón (... ... uhm... ... este... .... sin comentario...).

¡Qué viva Pasto, carajo!

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miércoles, 17 de diciembre de 2008

"Pastuso come pastuso"

Esta es la frase de dedicatoria del libro "Pastusadas en las Pirámides", de los nariñenses Jaime Díaz Arcos y Juan Díaz Arcos, autores de trabajos como "Mi última pastusaza", "Siempre en la rosca", "El fenómeno del niño" y "Celio Samper", entre otros más realizados y premiados.

La publicación es sencilla y barata, en formato pequeño, a una sola tinta, con imágenes pixeladas, errores de ortografía y redacción. Pero las historias y anécdotas que recopila dejan atrás estos detalles editoriales.

Son 77 páginas que narran brevemente las situaciones vividas por la población nariñense durante y después del furor económico y emocional de las pirámides en la región. Cuentos, chismes, chistes y hechos que se pueden clasificar simultáneamente en la ficción y en la realidad, pero "verídicos" a la final, como lo afirman en su Presentación: "Nos gustaría que nuestros amigos, lo lean con su familia, amigos y vecinos de una manera pausada, expresiva y divertida en voz alta, en lo posible con acento pastuso".


Entre los títulos de sus textos incluidos destaco: 'La ultimita', 'Los aguaguados', 'Michita linda', 'El recibo dañado', 'Confiados en noviembre', '¡Qué chimbo, todo mundo rico!', 'Las Vikys' y 'La entrevista a Carlos Suárez'.

Del escrito 'Todo o nada', cito apartes: "Pericias y maniobras de un inversionista: invertí mis ahorritos, vendí mi taxi, renuncié al trabajo, metí mis cesantías, dejé la coca, aguanté hambre, anticresé mi apartamento, tumbé a mi suegra, vendí la vaca".

Algunas de 'Las coronadas': "Pagué la deuda, compré un celular aifone, me hice a un plasma, me hice la lipo, vengo de Panamá, yo sí pagué la matrícula de la U, estrené portátil, tomé un whisky de 18 años, fui al concierto de Giovanni Ayala, vengo del eje cafetero, a mi vieja le gasté nuevos pechos".

De 'Atrapados en la red': "El mercado bursátil de las pirámides, nos familiarizó con nueva terminología fluida: ¿cuánto invertiste?, ¿a cómo te tocó?, ¿cuándo te toca?, ¡reinvertiste!, ¿qué recomendó el asesor?, ¡guardame el puesto!, ¡todavía está!, ¡ya se voló!, ¡todavía sigue!, ¿en qué número de cédula va?, ¿cuánto cobró el colero?, ¿hoy qué cédula toca?". Y el típico apunte pastuso: "pastuso hombre araña... va de red en red".

Y así, con verdadero humor pastuso, este libro publicado en esta época de crisis se convierte en la sonrisa que más de un deprimido pobre y un contento suertudo necesita para salir adelante: "En Nariño, sí podemos".

Los autores al final hacen una invitación a escribirles a su correo electrónico para compartir más historias de pirámides para la segunda edición, "porque historia que no se cuenta o escribe, se perderá en el olvido".

"Como pastuso berraco que sois, ¡sigue invirtiendo!".

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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Mantenimiento

Pregunta popularmente capciosa: ¿Por qué lavamos la toalla si la usamos cuando estamos limpios?


¿Le ha hecho limpieza y mantenimiento a su lavadora, al menos, en el último año?


¿La ropa limpia que lleva puesta está realmente limpia?


¿Seguro?


Yo creía lo mismo...

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