miércoles, 15 de abril de 2009

Tribunal de amor

El amor es susceptible de aparecer en cualquier parte y entre cualquier persona.
Y es a través de él que nos conocemos.
Pensamiento Sufí.

Diana Uribe en uno de sus programas radiales sobre la Historia del Mundo habla de los Sufíes, antigua y actual doctrina mística persa que cree que el mundo es un océano de amor cósmico, como un fluido, donde todos los seres vivos participamos y necesitamos del amor: los animales, las plantas y las personas.

Leonor de Aquitania, reina de Francia e Inglaterra, fue obligada por su esposo francés a asistir a una Cruzada, y encuentra en tierras orientales esta profunda sabiduría de los Sufíes. Se lleva ese espíritu a Francia, lo convierte en el amor romántico, en ese anhelo de conocer al otro a través de la idealización y de la maravilla, y empieza a cambiar la vida de la mujer en Occidente, que hasta entonces era solamente una propiedad sobre la tierra, para convertirla en un sujeto de seducción con la llegada del amor romántico a la Francia del siglo XII.

Con su hija Marie, Leonor construye un código del amor de 31 artículos, escribe fuertes pensamientos feministas (que llenaban de pavor a los machos de ese entonces), y crea así los tribunales de amor, compuesto por ilustradas damas de su tiempo.

En su propio estilo, Diana narra lo siguiente: “Los tribunales de amor son aquellos sitios donde iban los amantes con el corazón roto a exponer sus casos ante el tribunal del amor. Y el tribunal de amor decía quién de los dos le había roto el corazón al otro… Y no era que allí hubiera alguna sentencia, sólo un fallo, pero este fallo a usted le evitaba… ¡por ahí unos diez años de preguntas!… ¿Pero qué pasó?, ¿pero por qué fue?... Ahí le dicen: “Mire, aquí el chévere fue usted o la chévere fue ella, y usted fue el que la embarró. ¡Y sale!”. Y usted se evita un montón de boleros si alguien le dice eso…”.



¿Otra vez usted?


Sí, su Señoría… se rompió de nuevo…

Exponga los hechos. Secretaria, tome nota…

Lo que pasó es que nada pasó… Ese es el problema… Como puede fijarse, ella ni siquiera vino a esta audiencia… No le interesa… Debe estar con su novio haciendo…

Señor, ¡respeto por esta Corte!

Eh, claro, honorable Jueza, mis disculpas… Como le decía, mis intenciones se quedaron en el intento… Su indiferencia marcó una raya profunda… “No”, a todo: llamadas, correos, helados, comidas, paseos… y yo con unas ganas tremendas de compartir un pedacito de su vida…

¿Cómo se declara?

Ni siquiera le declaré a ella mis propósitos, ¿y ahora usted me lo pregunta?… Sólo le dije que me gustaba, y fue suficiente para que me mandara con su actitud a la… aquí, digo… Me quedé con las ganas de decirle que tenía los ojos más vivarachos que he conocido, que su tímida sonrisa es lo más excitante de su cuerpo, que su…

Señor, suficiente… El caso es muy claro… Y usted ni siquiera tiene testigos. La Corte no tiene nada que debatir.

¿Soy culpable? ¿Inocente?

Usted es víctima del enamoramiento. La coartada de su corazón no le salió bien… Por eso se le rompió… Y en ese caso ella, al estar totalmente desligada a usted, no tiene responsabilidad alguna… ella es libre de estar con quien elija, menos usted, al parecer… Esta Corte se pronuncia al respecto profiriendo una orden de caución para que se aleje de ella al término de esta audiencia… Por su propio bien, Señor, y el de ella también…

¡Pero por qué!

[¡Slam!]

El gavel ha caído. Puede esperar y apelar después de un tiempo… Mientras tanto, recoja la cantidad de pedacitos de corazón que trajo como evidencia y retírese…

¡Pero!…

Siguiente caso…

[De fondo, un bolero…]

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miércoles, 1 de abril de 2009

Vinilo

Me topé en el andén de una casa con una bolsa cerrada por un nudo en su boca, pero rajada por un lado de su barriga plástica.

Por ella se desparramaba un montón de discos fonográficos de vinilo, no de los grandes de 12 pulgadas (30,48cm), sino de los pequeños de 7 pulgadas (17,78cm). Creo que habría unos 100 discos o más abandonados en la calle, y su destino quedaría al otro día en manos del carro de la basura, no sin antes ser marcados, seguramente, por un chorrete de orina canina.



La producción del disco es de Codiscos S.A., bajo licencia de Coco Records Inc. Creo que Famoso sería el nombre de la colección o el álbum de la artista Yolandita, cantante de “Cierra los ojos” (E. Franco) en el Lado 1, y de “Adiós amor, adiós” (O. Ortega – T. Ronald) en el Lado 2. ¡Una sola canción por cara! Es lo que se conoce como Sencillo (single), grabados para giradiscos (tocadiscos) de 45 revoluciones por minuto.



El código SF-0385 aparece en ambas caras, con la diferencia de otro número consecutivo adicional, F-3094 y F-3095 respectivamente. Sus derechos de reproducción los protege una advertencia: “El importe pagado por este disco no autoriza su ejecución pública con fines de lucro”. Y fue hecho en Colombia.


Al lado de un CD de audio, su negro abismal no refleja color alguno, quedándose sin la emoción de imitar con el movimiento los colores del arco iris. Su diámetro es mayor, claro, pero su grosor es milimétricamente menor en su borde exterior; en el centro, la diferencia es mínima en su contra.


¿Cuánta gente habrá bailado con él? ¿Qué música tocaba Yolandita? ¿Hace cuántos años habrá sonado la última vez? ¿Lo volverá a hacer? ¿Un DJ se encargará de exprimirlo hasta la muerte con rayados efectos acústicos? ¿Dónde está su carátula protectora? ¿Por qué los botaron? ¿Eran un estorbo para los jóvenes herederos de su anciano papá-dueño o nostálgica mamá-dueña? ¿Será que un taxista de antaño colgaba del espejo retrovisor un disco como este?

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Motorratones

¿Por qué designan con este término a esta forma de vida para aquellos que ven una oportunidad de explotar su inversión motorizada, ya que no hay nada más que hacer en las ciudades capitales o intermedias? En la caricatura de los 90, Los Motorratones de Marte (Biker Mice from Mars) andaban solos, y no cobraban por ayudar a la gente cuando la defendían de Lawrence Limburger.

Throttle.

Cuenta la leyenda urbana, que los segundos cascos que llevan quienes se han dedicado al negocio del transporte público urbano (o rural) informal (no legitimado) en dos ruedas (a veces más, cuando incluye un tráiler), moto-taxismo, pueden tener uno que otro piojo o liendre del usuario que acaba de bajarse o del primero que lo hizo en la semana pasada. Al parecer, este chisme es fruto de una campaña de desprestigio del gremio autorizado.

Modo.

El dueño de la moto le pregunta a uno dos cosas: para dónde va y cómo se llama. La primera pregunta, es obvia; la segunda, es curiosa: si un policía o regulador de tránsito los detiene, el motociclista dirá que el parrillero es Perencejo o Sultana, su primo lejano, su vieja vecina, su amigo del alma, la amiguita especial. El engaño también es supervivencia.

Vinnie.

Lo harto de ir en moto, pública o particular, es el olor a humo que se impregna en la ropa; igualmente detestable al que se pega de un fumador. No sé cuánto pueda afectar nuestra salud, adicional al riesgo inherente al transporte: ¿qué pasa si ocurre un accidente de tránsito con o sin culpa del conductor elegido? ¿Hay algún seguro de beneficio contractual? ¿Todo se resume en “bajo su cuenta y riesgo”?

¿Y su peor enemigo? No son los Plutarkianos, o la autoridad de cada municipio a quien amedrantan solidariamente con protestas airadas en contra de los bienes de la ciudadanía, cuando osan prohibirlos por la fuerza. Es el agua: buses y taxis danzan por la lluvia en una guerra por el pan de cada día.

Algunas piezas del rompecabezas de nuestra realidad.

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miércoles, 18 de marzo de 2009

Equilibrio ¿de qué?

¿De qué depende el equilibrio? ¿Del instrumento medidor? ¿Del sujeto medidor? ¿De la medida establecida? ¿Del objeto a medir? ¿Del contexto en que esto suceda?

¿Es necesario que lo experimentemos para comprender a las demás personas, estén o no en equilibrio? ¿Cómo saberlo?

¿Por qué desestabilizamos el mundo que nos rodea? ¿Así, acaso, se equilibra el nuestro?


La vida no necesita del equilibrio para ser bella. Solamente para que exista.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Usted qué haría?

De noche, caminando desprevenidamente a las afueras de la ciudad, a usted le llama la atención en su recorrido un paquete de forma paralelepípeda forrado en una bolsa negra sellado con cinta. En tremenda soledad, se detiene, lo recoge, lo abre y se da cuenta de que es un huérfano fajo de billetes de diferente denominación que suman 200.000 dólares.

¿Usted qué haría?

a) Lo deja en el mismo lugar en las mismas condiciones.
b) Lo deja en el mismo lugar pero con unos cuantos billetes menos, que necesita indudablemente.
c) Lo lleva a su casa para gastarlo en gustos personales o en las deudas de la familia.
d) Lo lleva a su casa y lo regala anónimamente a una institución benefactora o iglesia de barrio.
e) Llama a la Fiscalía para entregar el dinero en su totalidad.
f) Llama a la Fiscalía para entregar el dinero pero con unos cuantos billetes menos, que sigue necesitando.
g) ¿Cualquier otra opción?

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miércoles, 4 de marzo de 2009

De cachos

"Hay que ser infiel, pero nunca desleal"
Gabriel García Márquez.

"El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas"
George Herbert.

Breve reconstrucción de la historia (transcripciones textuales):

Una relación de pareja estable a lo largo de un tiempo prudente. Una mujer aparece entre los dos y ella sospecha que su novio la engaña con la aparecida. Llega el día en que finalmente lo comprueba, y él, al verse atrapado, confiesa su engaño.

Ella le escribe al fulano un sentido correo de despedida:

… Esta vez solo puede comprender que hay quienes se hacen llamar hombres y realmente ni siquiera están en el proceso de serlo. La falta de hombría y honestidad de tu parte conmigo y con las tantas personas con las que sigues el mismo patrón de palabras, expresiones de cariño e intimidad en quienes te diluyes y pierdes tu esencia… Me despido con la única huella que dejaste: una decepción sin precedencia…”.

Y también un enérgico mensaje de texto a la quitahombres:

"Perra HP, sos vos la que se esta metiendo con Pepito, el es mio…".

En un correo electrónico, él le responde a su cachoneada amada:

... Sos una mimadita, que le falta mucho por vivir, que vivis en una cajita de cristal y no tenes curiosidad de la vida, me dy cuanta que nunca vas a ser una mujer sino siempre seras una ninha que tiene que conseguirse a otro ninho porque a un hombre poco podes darle como mujer… estoy con quien me de la gana y esa persona es la que me haga feliz, sino es asi estoy con otra, asi que deja de ser tan infantil de hecharme la culpa de no estar solo con vos, si no es suficiente eso no solo te pasara conmigo sino con todos…”.

Y luego le manda otro correo menos (?) descarado:

Quiero decirte que he cometido muchos errores contigo, pero despues de todo lo que ha pasado quiero decirte que eres una persona muy especial para mi. Siento mucho lo que te escribi, ese tampoco soy yo, no se porque lo hice porque sos una mujer que valoro mucho… No nos dejemos vencer tan facil, yo se que tu me quieres y me lo has demostrado, y por eso tambien me siento mal de haber defraudado ese amor que se me tienes. Solo dame una oportunidad para hablar y decirte lo que pienso y siento, si no te parece dejo todo atraz y sigo adelante, pero dame un oportunidad… Tambien te quiero aunque te haya escrito esa tonta carta en momentos de desconcierto y frustración…”.

¿Qué se puede decir de esta relación? ¿De ella? ¿De él? ¿Aquí perdonar es amar y viceversa? ¿Poner los cachos es amar?

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miércoles, 25 de febrero de 2009

Efecto ascensor

Adivinanza popular: "Lana sube, lana baja".
Respuestas:
1) Una oveja en un ascensor.
2) La navaja.
Si a la adivinanza le agregamos "si se cierra no trabaja", efectivamente sería correcto decir la segunda respuesta.
De lo contrario, ¿por qué es la navaja?


Situación: una fila de 40 personas esperando a tomar el ascensor en el primer piso de un edificio público a las 8:00am.


¿Qué hacemos cuando se abren las puertas y salen los que recién bajan de esa chiva electromecánica?

Apresurarnos a entrar a como dé lugar, así diga claramente que la capacidad máxima es 10 personas, y que con nosotros serían ya 14. “¡Uno más no es problema!”, decimos, y hacemos lo posible por ganar el Tetris humano encajando entre los otros 13 en 1,2m de profundidad y 1,6 de anchura.

Con suerte, las tolerancias de la máquina permiten esa situación, y subimos apretaditos hasta el piso de nuestro interés.


Pero ¿qué pasa cuando estamos dentro, bajando desde el piso 10 los 10 de la carga máxima, y en el piso 7 se abren las puertas para recoger más urgidos pasajeros?

Inmediatamente le echamos en cara que "va lleno", que no alcanza "nadie más" y negamos la posibilidad de que más gente baje con nosotros. Ahora, con nuestro puesto asegurado, uno más sí es problema para el funcionamiento del aparato porque las condiciones técnicas así lo dicen y hay que cumplirlas.

Una vez más, el egoísmo se comparte cuando estamos en grupo, cuando sabemos que nos conviene por comodidad y facilidad, y es la decisión del pueblo, el mandato de la gente, la motivación colectiva, la bendita democracia la que nos lleva a pensar únicamente en nuestro favorecimiento mancomunado si la masa anima, pues yo 1) me quedo callado, o 2) apoyo la protesta porque sí.

El hecho es que ahora, misteriosamente, uno más no alcanza: "Que espere el otro ascensor"... "¡Qué tal, este!"... "¡Vaya y se caiga esta vaina!"... "Qué irresponsable"...

Mientras yo esté bien, me convenga, ¡suerte, con el otro! ¡Me hago el loco! Esa es desafortunadamente nuestra cultura.

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sábado, 21 de febrero de 2009

Chente

Sentí un pedazo de México con Vicente Fernández en concierto.

Con su mariachi, su traje de charro, una botella de tequila y hasta un cigarrillo en la mano, Chente endosa en el escenario cualquier sentimiento mundano y divino con una canción, afinada de principio a fin con un vozarrón de mero macho que sacude hasta un sordo corazón.


Más viejos que jóvenes, más estrato tres que estrato seis, más despechados que enamorados, más fanáticos que curiosos, más borrachos que sobrios, todos por igual disfrutamos tarareando al menos el dolido coro de una de las tantas letras que han sido éxito musical durante su carrera artística. Él es un ejemplo política y culturalmente correcto de lo que es un verdadero cantante del pueblo.

Sin más que decir, algunos versos que recordar:

Lástima que seas ajena, y no pueda darte lo mejor que tengo
Lástima que llego tarde, y no tengo llave para abrir tu cuerpo
Lástima que seas ajena, el fruto prohibido que jamás comí
Lástima que no te tenga, porque al mismo cielo yo te haría subir



Todas las mujeres, ejercen en mi alma un raro poder
Aquellos que tengan, el mismo problema me van a entender
Una cara hermosa, y un cuerpo de diosa me hicieron caer
Qué de raro tiene, que me haya perdido por una mujer
Qué de raro tiene, que me esté muriendo por una mujer.



Necesito olvidar, que te ame con locura
Necesito ignorar, que ignoraste mi amor
Necesito inventarme aunque sea una aventura,
para darle los besos las flores los pesos, que eran para ti.




Te molesta si te hablo de mi amor
Y me pides por favor olvide el tema
Y que cambie la letra de mis canciones
Y tu nombre quite ya de aquel poema.
Te molesta aguanta por favor,
Te lo juro estoy a punto de olvidarte.
Sólo falta un millón de primaveras,
Unos cuantos siglos solo he de adorarte.
Sólo falta un millón de primaveras,
Después de eso ya no vuelvo a molestarte.
Oh! No. No volveré a cantarte
Si te molesta, si te molesta.



Con dinero y sin dinero.
Yo hago siempre lo que quiero.

Y mi palabra es la ley.
No tengo trono ni reina.
Ni nadie que me comprenda.
Pero sigo siendo el rey.




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viernes, 20 de febrero de 2009

Es mejor prevenir que... ¿compartir un asiento?

Artículo publicado en la página 4 del Diario ADN Cali (número 98) del 20 de febrero de 2009, bajo el título "Dime con quién te sientas", gracias al acuerdo editorial vigente con la Revista El Clavo, de la cual hago parte.

Los usuarios ya no se sientan en el lado de la ventana de los buses. Primero porque no la encuentran: muchísimos automotores ahora son busetas lo suficientemente pequeñas como para recordarnos que tenemos que bajar barriga. Y segundo, porque cuando están disponibles, lamentablemente anteponemos nuestro temor por toda persona desconocida que se nos ponga al lado: un síntoma de la inseguridad que tensa la calma en todas las ciudades.

Las mujeres, principalmente, se sientan en la banca junto al pasillo para estorbarle el paso con sus rodillas al que quiera ventaniar. Las más presumidas, feas o bonitas, pretenden ser más inalcanzables en esta ubicación, sin darse cuenta de que en un bus todos somos iguales, urbanos, comunes y corrientes.


Y ella, la más bella pasajera a tan solo mil quinientos pesos, subió y se sentó en el puesto que tenía la ventana abierta de un bus medio-lleno/medio-vacío. Hermosa, esbelta, fresca y descomplicada, compartía con la brisa de la tarde el delicioso perfume de un baño recién tomado.

Y yo, a una silla en diagonal de distancia, pensaba en todas estas cosas para tratar de encontrar algún argumento, alguna oportunidad, algún motivo que justificara cambiarme al puesto que ella había dejado libre.

¿Y si comienza a gritar? ¿Y si se cambia de puesto? ¿Y si le dice al conductor?... ¿Y si me saluda con una sonrisa? ¿Y si va para donde yo voy? ¿Y quiere que la acompañe hasta su destino?...

Si da susto que un tipo que se acaba de subir se siente al lado de uno habiendo muchos más asientos disponibles, cuánto más sospechoso era que un tipo se cambie de asiento al lado de una mujer sola y bella.

En situaciones así, hay cosas que es mejor dejarlas quietas y dedicarse a disfrutarlas hasta cuando la próxima parada sea la de ellas... o la nuestra.

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miércoles, 18 de febrero de 2009

El Pichofue

Fotografías: fireflyforest.com

De Wikipedia destaco algunas características de esta ave:
El Pitangus sulphuratus, más conocido como cristofué, benteveo, bicho feo, bienteveo común o pitogüé es un pájaro americano que habita desde el sur de Texas y México hasta Uruguay y centro de Argentina. Su grito agudo y prolongado, en el que algunos creen oír: benteveo, otros pitogüé, o bichofeo, pitaguá, quetubí, pitojuán, kiskadee y otros, es el que da origen al nombre que lleva y que varía según las diferentes regiones que habita.


En el Valle del Cauca se le conoce popularmente como Pichofue. También le dicen Pichicué, Pichicuey, o Pechiamarillo por su apariencia. Según una aficionada a las aves que las cuida cada mañana en su finca, este pájaro sería el gato de las aves, por su astucia, su agilidad, su precisión.



Y entonces, uno de ellos llegó al salón en la noche. Se posó en una de las lámparas a atender la clase al igual que los demás estudiantes. Nos miraba fijamente. Buscaba en silencio el mejor perfil para memorizar nuestros rostros. Insistió en quedarse allí encaramado poniendo más atención que todos los estudiantes juntos. Salimos de clase y allí se quedó.

Al otro día seguía en las alturas de las luminarias. Pasó la noche para esperarnos con un revoloteo de un lado a otro. ¿Perdido? ¿Adueñado? Daba vueltas sin encontrar, o mejor, sin querer encontrar la salida por las muchas ventanas del salón. El silencio era su canto. ¿Qué quería? ¿Qué le pasaba? ¿Enfermo? ¿Hambriento? ¿Sediento? Salimos de clase y allí se quedó.



Recordé la situación del protagonista de El Cuervo, poema de Edgar Allan Poe:

[…]

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

[…]


Y yo dije: “Menos mal”.

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miércoles, 11 de febrero de 2009

Sexo "In stereo (where available)"

Una duda: si uno va a un motel y en la habitación vecina hay una pareja que expresa “su amor” a todo pulmón, ¿uno debe comprender la situación, el momento y el lugar y ser prudente e ignorar el suceso? ¿O solicitarles que “guarden compostura” directamente con un grito o una amable petición, o indirectamente a través de la administración?

Interesante...

Tal vez sería momento de considerar conceptos como tolerancia, aceptación, ponerse en los zapatos (en las sábanas) del otro, o recordar un viejo refrán: al pueblo que fueres, haz lo que vieres, y alegrarse de que no haya un letrero que prohíba las exclamaciones de placer.

Después de un pesado día de trabajo en mi viaje, lo único que yo quería hacer era descansar. Un discreto "H"otel fue el elegido, y a eso de las once de la noche ya estaba dormido.

Media hora después, los jadeos del vecino de cuarto me despertaron en su esfuerzo por alcanzar el clímax; de ella no se escuchaba nada. Cuando se acabaron, fueron reemplazados por el sonido del televisor a bajo volumen.

Mi apurado sueño volvió.

Casi a la una de la mañana otra vez el tipo se escuchaba agitado, creo que hasta con vaso, cumpliendo con su papel de macho alfa; ella ni siquiera respiraba. Como el escándalo de él y de la cama no duraron mucho y lo que siguió fue los cuchicheos de ella, sólo fue un sobresalto a mi descanso.

Y mi necesitado sueño volvió.

A las 5:20am me desperté de nuevo porque el convulsivo amante comenzó otro ataque de epilepsia sobre su amada, cuya faena duró unos minutos más que las veces pasadas. Y ella, ahora sí, exclamó un suave, sensual, verdadero, profundo, corto, satisfactorio, lubricado, tierno y erótico “¡aaeijh!”… Lo único que siguió fue el sonido del sanitario y el canto de las aves de la mañana.

Di vueltas y vueltas mientras reía pensando en la cara de hueva que tendría el tipo y la cara de teta que tendría su amada luego de haber coincidido juntos en ese anhelado gemido. Eso es muy bonito… Mis ojos querían acurrucarse con la perecita del trasnocho, pero ya amaneció del todo y decidí levantarme. Tomé un baño, me arreglé, salí a tomar el tinto que el hostal ofrecía a sus visitantes y regresé a lavarme los dientes y sacar la maleta.

Y efectivamente, ahí estaban de nuevo, haciendo rechinar las tablas sin mayor ritmo que el de sus corazones.

¿Qué deberes o derechos justifica una escena como esa? ¿Qué se les puede decir sin envidia?

¡Que lo disfruten!

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miércoles, 4 de febrero de 2009

Como perros y gatos

Que un gato y un perro convivan es algo atípico, pero se ve con frecuencia en videos caseros graciosos. Esta foto, por ejemplo, la tomé en Ipiales (Nariño) y sirvió para la promoción de la edición 38 de El Clavo sobre Parejas Disparejas.


Pero el caso de “Luna” va más allá. La vi pasar caminando a la par con cuatro perros en el parque, como una integrante más de la manada. Mientras unos levantan la pata para aportar al crecimiento del poste, la gata sigue derecho echándole mano a cualquier pájaro descuidado en tierra.

Eso sí, los perros se quedan con la gana de subirse a los árboles con la facilidad que ella lo hace. Y los alcanza en un santiamén con ágiles brincos cuando los demás se adelantan en su ejercicio del día. Los animales son de Herlinda, una señora que a lo largo de su vida se ha encargado de cuidarlos desinteresadamente, luego de que llegan a su casa buscando alguien que los quiera.

La gata apareció en una tempestad y se crió con los mismos cuidados de sus parientes más que lejanos. Cuando los demás ladran, ella se apura a salir tras ellos: ¡gato que maúlla sí muerde! (comprobado con “Mora”, mi gata, que sí es totalmente alérgica a los canes… y humanos).

Herlinda saca a pasear a sus mascotas en las mañanas y en las tardes y todos van a su paso. Claro, “Luna” prefiere quedarse dormida cuando el piso está mojado, ¡ni perro que fuera! Mientras que nadie recoge los bollos de los perros, la gatita gris con blanco sí tapa con sus patitas lo que haya hecho: por eso dicen que los gatos son los más limpios.

Se golpean con el hocico y se olfatean sus traseros. Obviamente la gata les da un par de veloces zarpazos a semejantes atrevidos, y el juego continúa correteándose mutuamente.

Con un silbido, todos obedecen la indicación de su dueña para volver a casa.

Además de verlo, con leerlo es posible creerlo. Una escena de armonía pacifista ejemplar.

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