viernes, 26 de junio de 2009

Tributo a Michael

"Bad", por Michael Jackson

Your Butt Is Mine
Gonna Take You Right
Just Show Your Face
In Broad Daylight
I'm Telling You
On How I Feel
Gonna Hurt Your Mind
Don't Shoot To Kill
Come On, Come On,
Lay It On Me All Right...

I'm Giving You
On Count Of Three
To Show Your Stuff
Or Let It Be...

I'm Telling You
Just Watch Your Mouth
I Know Your Game
What You're About

Foto cortesía: AndiMore (Natasha y Bikina)


Well They Say The Sky's
The Limit
And To Me That's Really True
But My Friend You Have
Seen Nothing
Just Wait 'Til I Get Through...

Because I'm Bad, I'm Bad-Come On
(Bad Bad-Really, Really Bad)
You Know I'm Bad, I'm Bad-You Know It
(Bad Bad-Really, Really Bad)
You Know I'm Bad, I'm Bad-Come On, You Know
(Bad Bad-Really, Really Bad)
And The Whole World Has To
Answer Right Now
Just To Tell You Once Again,
Who's Bad...

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miércoles, 17 de junio de 2009

Vivir sin aire


Es para el estrés”, me dijeron. Hace años lo conservo para satisfacer el deseo con el que me fue encomendado: ser consciente de la belleza del cambio.

Las formas que da son predecibles mas no iguales. En cada vuelta la abstracción ejercita mi mente para encontrar algo diferente.


Lo he protegido del sol, considerando que es el némesis a derrotar con el paso del tiempo. Así lo he hecho comprometidamente, pero algo inesperado está alterando nuestra relación de recordación y re-creación.


El aire, no sé por qué razón pero sí por alguna parte, ha comenzado su proceso de metástasis cancerígena en mi souvenir. Pequeñas burbujas se veían bien cuando eran dos o tres, pero ahora, con un número exponencial de ellas, las figuras no pueden hacer lo que antes hacían: lo que se les diera la gana.


Al ser más livianas, forman una barrera en el lado azul verdoso que bloquea los demás materiales que lleva por dentro. El lado amarillo sigue feliz, por ahora, haciendo lo que sabe hacer, fluir con total naturalidad, tranquilidad, pasividad, creatividad, bondad y verdad.

¿Por dónde entra el aire sin que salga el denso líquido? Es extraño eso. Es como si se creara espacio adicional…

Llenarlo de silicona es la solución, pero estéticamente no la mejor. Los he visto en algunas partes, en los ‘agáchese’ que conocemos, así que lo llevaré para una cirugía reconstructiva.

Si no hay remedio, su lenta muerte será su último mensaje de cambio: vivimos y morimos al mismo tiempo.


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miércoles, 10 de junio de 2009

ABABB...

Todo lo que sucede, sucede por una razón”.
Frase en Messenger de una amiga


Algún día Maturana, el que fuera director técnico de la Selección Colombiana de Fútbol, inmortalizó una frase con la que justificó el bajo rendimiento del equipo: “perder es ganar un poco”. Célebre y rebuscada, pero al parecer y lejos del concepto de aprendizaje por ensayo y error, cierta.

En los juegos de Parrondo, ideados por el físico de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Juan Manuel Rodríguez Parrondo, se puede ganar cuando se combinan dos juegos perdedores, una paradoja que tiene aplicaciones en campos tan diversos como la Economía o la Biología. Por ejemplo, al invertir en Bolsa en dos carteras a la baja se pueden obtener beneficios en algunos casos; en Genética, expone por qué dos alelos que por separado desaparecerían por selección natural pueden reforzarse si aparecen juntos en un mismo organismo.

La idea es familiar si recordamos consignas populares como “el pueblo unido jamás será vencido”, “la unión hace la fuerza”, y cosas por el estilo, que más que lógicas parecen moralejas de viejas fábulas.

Este postulado, sin embargo, se basa en un sistema matemático español cuya secuencia optimiza los juegos A y B, perdedores en el largo plazo. El orden ABABB y su repetición es lo que garantiza su éxito. Según Luis Dinis, su desarrollador, su técnica “podría utilizarse también para analizar otras situaciones de toma de decisiones en las que la aleatoriedad desempeña un papel fundamental”.

La idea es simple: ganas si juegas a perder. ¡Se imaginan la dicha que esto representa para el más enérgico jugador y el más pesimista de ellos! Cada uno por su lado le apostará a que en el tiempo “le peguen al perrito”.

¿Será que en este concepto se basó Mario Benedetti para escribir ‘Táctica y estrategia’? ¿El amor con o sin secuencia puede ganar finalmente? Quien está dispuesto a perder y a perder y a perder y a perder… ¿es un tonto o un enamorado? ¿No es lo mismo al fin y al cabo? ¿Si pierdo en el amor, con tácticas diferentes y estrategias adaptables, puedo conquistar algún día a alguien? ¿No es enfermizo ya el extremo de enviciarse con el juego y dejarse manipular por el contendor o contendora con nuevas y falsas promesas de amor? ¿Esto es experiencia?

Por otro lado, un exitoso comerciante libanés, vendedor de autos de lujo, decía que “perder a tiempo es ganar”. La balanza, entonces, se nivela para preguntarnos quién va a ganar.

Una vez más, el instinto de conservación, la supervivencia de la especie, la evolución y la Madre Naturaleza se salen con la suya.

Diseñemos A y B. ¡Juguemos!

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miércoles, 3 de junio de 2009

México: ¡Linda y Querida!

Hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos”.
Mario Moreno ‘Cantinflas’.


No sé cómo transmitir en letras el acento de cualquier parte del mundo, así que les pido recurran a sus recuerdos y a su imaginación para la lectura de este artículo cuando use esta tilde (´), en este caso con voz mexicana.

¿Recuerdan a Lupita Jones, la Miss Universe mexicana de 1991? ¡Una belleza! Pues bien, la conferencista del seminario al que asistí es más bella todavía, y su magia, además de sus ojos luminosos, radica en escuchar ese arrastre chillón al final de cada frase de cualquier cosa que diga. “¿Si me explic(´)oooo(´)?”.

Durante toda la charla gocé con el cantadito de sus palabras y expresiones populares de su tierra natal, claro, y de la temática también. Me sentía el coprotagonista de un novelón mexicano. “¡Sale!”.

Pero no era sólo su dicción lo único que me atraía: sus gestos faciales y movimientos corporales rimaban con el acento de su tierra natal, le hacían eco a sus delicados labios con una naturalidad y espontaneidad deleitables.

Términos que me llamaron la atención: “¡Un freg(´)óóóó(´)n!”, entiéndase ‘buenísimo’ en términos de lo máximo que puede ser una persona, lo que acá en Colombia decimos como “un duro” en lo que sea que haga. También dijo “palomit(´)a” para referirse al símbolo de visto bueno en una lista, el ‘chulo’ que llamamos nosotros. ¡Y ni qué decir de su pronunciación en inglés para las palabras técnicas! Pero lo que más me encantó fue un “¡Pues ni mod(´)o(´)!”: en ese momento me di cuenta de cuánto me gustaba, güey.

Pregunté un par de cosas del tema con la perversa intención de que me hablara a mí como lo haría la Chilindrina, de que me mirara a mí como si fuera el águila que está en su escudo nacional. Qué hermosura. Bueno, también hice una pregunta boba sobre el manejo del idioma en su producto, cosa que le hizo abrir aún más sus ojotes para hacer brillar los míos.

Dio a los asistentes su “m(´)a(´)il” para resolver dudas sobre la herramienta tecnológica de su empresa, y no tuve oportunidad de quedarme hasta el final para decirle algo, cualquier cosa sobre el uso de la misma, y de paso preguntarle si le podía escribir para invitarla a comer una tarta de jamón de a peso.

Ella mencionó un refrán: “si uno no habl(´)a(´), Dios no lo esc(´)uch(´)a”. Así que supongo que si uno no escribe, tampoco lo leen; y sobre todo ella, a quien le escribiría muchas cosas más por otra de sus palabras-miradas aztecas.

¿Será que mi acento pastuso cuadra con el suyo mexicano? “¿C(´)ómo le hag(´)o?”.

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miércoles, 27 de mayo de 2009

Casi

I don't need to fight, to prove I'm right”.
Baba O' Riley, The Who.

Un estudiante reenvió ene-más-uno-veces más un correo electrónico, donde se pregunta cuál es la diferencia entre un 2,9 y un 3,0 para aprobar una materia. El siguiente caso muestra que sí hay diferencia cuando de sutilezas se trata.

Al otro lado del andén un perro corría atrás de una mancha negra, cerquitica, pegadito, a milímetros de un voraz mordisco que diera fin a su archienemigo que desapareció en la reja. Con el cambio de velocidad del perro, de mucho a nada, no sé a dónde dejó la inercia.

El perro seguía ladrando furiosamente, con rabia, para llamar a su colega canino para decirle que allá arriba estaba la presa, en el filo de la malla: el escurridizo gato no la había atravesado sino que se subió a ella de un solo brinco.

La pareja de gánsteres callejeros quería hacer justicia por su cuenta con ese gato entrometido. Pero éste, desde lo alto, con una risa sardónica, retaba a los chandosos a subir.


Más piedra les daba a los perros, y más duro le decían que bajara si era tan machito como para seguir encrespado: “¡cobarde!”, le aullaban.

Y bueno, haciendo las veces de abogado del… gato, obviamente me acerqué a mediar entre las dos partes, con algo de sesgo por mi veredicto, claro: “¡¡¡Chite, perro!!!”.


Con un segundo de ventaja a su favor, el gato no dudó en tirarse (cayó de pie, por supuesto), para continuar su huída. Ambos perros arrancaron de nuevo tras él, pero para cuando le dieron la vuelta, éste ya había desaparecido.

Lo curioso de la escena, aparte de la agilidad del felino, era que ese perro, el que por poquito, el que casicito lo agarra en sus fauces, tenía tres patas. Señoras y señores, con ustedes, ¡Mocho!


El casi del perro, con tres patas, es un 2,9; el casi del gato, con ayuda extra, es un 3,0. ¿Cuál es la diferencia? Una décima y un esfuerzo/ayuda adicional: ¿por qué un estudiante, en pleno uso de sus facultades, no lo-hace/se-la-gana?

Eso sí, todos aprendemos la lección.

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Ghandi: 1 - Maquiavelo: 0

Por mucho tiempo la educación pública ha sufrido y sufrirá cualquier cantidad posible de inconvenientes económicos, achacados consecutivamente a las políticas del Gobierno de turno.

Y la forma en que han protestado los estudiantes de la mayoría de estas instituciones ha sido por la vía de los hechos, de la protesta que inicia pasiva y termina violenta, con consecuencias lamentables para todas las partes directa, indirecta o indiferentemente relacionadas.

En estos casos, Maquiavelo no tiene cómo defenderse: sus medios no se justifican por ningún motivo.



Las Sedes Regionales de la Universidad del Valle están pasando actualmente por una escasa, incierta y descuidada situación financiera. En aras de llamar la atención de las entidades del Estado competentes, los estudiantes de la Sede Buga decidieron manifestarse a su manera, la buena manera, la simbólica, la pacífica, la imaginada, la que se espera de quienes sí están recibiendo un mínimo de educación social, cultural, ambiental y política.



Profesores y estudiantes decidieron sacar los pupitres a la plazoleta de la Basílica del Señor de los Milagros para recibir las clases allí, en el corazón comercial y religioso de la ciudad.

El propósito es mostrar una universidad sin techos, sin paredes, abierta y pública para quienes sí quieren continuar formándose como personas y profesionales.



Y esta manifestación también transmite, oportunamente localizado y de carambola, un mensaje de fe: que les hagan el milagrito de continuar con la Universidad. Así de difícil está la cosa. Hasta Ghandi rezaría por esta causa.

Cero violencia: que así sea.

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miércoles, 13 de mayo de 2009

¿Por qué no?

Yo sé que soy de tu agrado
no niegues en darme el sí
que yo te he ofrecido a ti
un matrimonio sagrado

En Vicky, Cristina, Barcelona (España – Estados Unidos, 2008), Woody Allen muestra la eterna disputa entre la razón, el corazón y el cuerpo en una trama que enreda, o más bien, desata, a todos sus personajes. De una de ellas, en particular, quiero hacer precisión: Vicky.

No más porque me enamoro
se ponen a dar querella
total, las palmas son más altas
y los puercos comen de ellas

Es hermosa, inteligente, sensata y está a punto de casarse con el hombre de su vida, buen mozo, cariñoso, adinerado y enamorado. En su viaje de verano a Barcelona, sin embargo, ella vive en carne propia y en ejemplo ajeno la angustia por decidir racional o emocionalmente qué hacer con su futura vida.

No quieren que yo te quiera
me tienen impedimento
y no me dejan salir
de la puerta al aposento

Sus planes inmediatos de matrimonio son cuestionados por sus propios sentimientos y emociones en el momento en que conoce a Juan Antonio, encantador y desconcertante, que logra despertar en ella los cinco centavitos de pasión que le hacen falta a su novio americano. Adicionalmente, Judy, la señora quien la hospeda en la ciudad, vive un matrimonio ideal con su esposo Mark, pero en el fondo se siente presa de un amor tan perfecto que ya no le gusta, y añorando una indecisión del pasado, tiene un affaire con un tipo después de tanto tiempo de gozar de un buen esposo.

Créame que mucho lo siento
pero qué dirán de mí
tengo un amor de pasión
por eso es que a otro yo
no le puedo dar el sí

Al final, Vicky decide quedarse con su novio a pesar de sentirse cautivada por Juan Antonio, y de ser testigo de lo que le sucederá con el tiempo por no hacerle caso a su corazón sino a la razón.

Créame que mucho lo siento
pero qué dirán de mí
tengo un amor de pasión
y le voy a dar el sí
¡oye que sí!

¿Por qué? ¿Porque ya está comprometida? ¿Acaso no se puede arrepentir? ¿No puede cambiar de decisión? ¿Qué problema habría con ello, si definitivamente se da cuenta de que alguien más y con mayor fuerza le mueve el armatoste que había construido? ¿Valdría la pena echar todo al piso, aunque sólo sea para darnos cuenta de que hay algo en ese ideal que no funciona?

Quiéreme
Solamente una vez, mira
Búscame
Para que sane mi herida
Búscame
Y una mañana al despertar
Bésame
Seré una ola en tu vida

A propósito, en Como Abeja al Panal de Juan Luis Guerra, qué decide la dama al final: ¿una canita al aire antes de la boda? ¿Una cachoneada permanente después de la misma? ¿Una preferencia por su tentador amor o su comprometido amor?

Quiéreme
Quiéreme que solo aquí me hundo de amor
Búscame
Quiéreme que estoy viviendo en tu corazón
Júrame
Júrame
Labio a labio
Bajo el cielo
Bésame
Amarnos toda la vida

Como abeja, ¿por cuál panal optaría?

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Josefina

France, l'armée, Joséphine”.
Napoleón Bonaparte, antes de morir el 5 de mayo de 1821.



Ha de tener un verdadero nombre, elegantemente científico y con una taxonomía familiar de las más altas esferas del reino vegetal, pero la llamaré como se le conoce en la región: ¡Josefina!



Había algo que a mi damisela la hacía destacar entre sus amigas, eso que se alcanza a describir mínimamente como atracción. Una evidencia más de que el amor a primera vista puede existir.

¡Dulce, incomparable Josefina, qué efecto extraño tienes en mi corazón!”.



El vivero donde se crió era una sola masa de niebla, con un frío propicio para su naturaleza, y con los cuidados necesarios de un jardinero, más amante que negociante, que entrega a una de sus hijas a un prometedor novio. Llegar a mi casa con ella fue una odisea como la del mismísimo Odiseo, incluyendo hasta una veloz travesía colgados en el parachoques trasero de un campero rural descarpado.

"Te vi sólo a ti, te admiré sólo a ti, te deseo sólo a ti".



Propiciaré los mejores cuidados para ella hasta que el tiempo nos separe, deliciosa agua, aire fresco, noches lunares, un húmedo trapito para sus hojas, una maceta más grande para cuando crezca y unas palabras, como las de Napoleón a su amada:

No pido amor ni fidelidad eternos, únicamente... la verdad, una franqueza ilimitada. El día que me digas ‘te amo menos’ será el último día de mi amor o el último de mi vida”.



Josefina, hermosa flor…
un nuevo amor…

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miércoles, 29 de abril de 2009

De vigilar a amar


[En una portería cualquiera]

Hola... Fulanita DeTal, por favor...

Bloque y apartamento, señor... (sin saludar).

Uhm, no sé...

¿Fulanita, qué, señor? (con expresión de extrañeza).

DeTal...

Me suena... ¿No se sabe el bloque y el apartamento de la señorita? (qué ganas de decirle que ya le dije que no).

No, señor. Es la primera vez que vengo.

Es que así no se puede... sin el bloque y el apartamento no lo puedo anunciar (obvio que no lo puede hacer).

¿Y no puede buscarlo en algún libro o registro del conjunto?

No, señor, no tenemos (Lo tiene, es lo mínimo que la administración de cualquier conjunto residencial puede proveer al personal de seguridad, pero no le da la gana de consultarlo).

¿Pero no dijo que le sonaba el nombre?

Sí, señor, pero... no la tengo presente de cara... ¿Cómo es ella? (pregunta con morbosidad).

Bajita, pelinegra, gordita, bonita...

No, señor... es que usted tiene que saberse el bloque y el apartamento... porque’s’que así no se puede... (sentenciando mi culpa por interrumpir la novela que está viendo en un televisor a blanco y negro de seis pulgadas).

Pero, señor, es su responsabilidad conocer dónde viven los residentes de la unidad...

Llame a la señorita, y pregúntele el bloque y el apartamento para anunciarlo... O si no, ni modo... (acomodándose mejor en su silla plástica).

[A Fulanita, preciso, se le descarga el celular. Uno llama al teléfono fijo y no entra la llamada]

Señor, ¿los teléfonos están dañados?

Ah, sí, están malos desde ayer... Ni modo entonces... (con cierta satisfacción).

¿Y entonces?

Pues venga otro día... y no se le olvide traerme el bloque y el apartamento bien claritos (como si uno los dijera con letra de médico).

Señor, no voy a perder la venida hasta acá...

Ese es su problema... por qué no trajo el bloque y el apartamento de la chica... (Mirándome mal por un ojo y sin quitarle el otro de la pantalla).

[Unos minutos pasan, y cuando las propagandas de la televisión comienzan, vuelve a preguntar]

¿Y no se sabe el bloque o el apartamento? (incrédulo).

[En ese momento, a propósito de la cita y superando la coincidencia, Fulanita sale]

Ah, la señorita María... es que usted me dijo Fulanita... y ya me acordé, ella se llama María Fulanita... Pregúntele de una vez pa’ que no se le olvide el bloque y el apartamento… Para la próxima... (contento de haber descifrado supuesto enigma: su irresponsable ignorancia combinada con su amor platónico).

¿Por qué no te hizo seguir, si Pérez ha sido el celador desde hace años...?

Porque te cela…

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miércoles, 22 de abril de 2009

Marqués, de cara vas… ¡al suelo!

El nombre de este artículo se lo debo a Eduardo, amigo de mi hermano Jorge, con quienes salí a practicar ciclo montañismo el fin de semana. Y resume lo que pasó: bajando rápidamente por un empinado sendero, la bicicleta se me resbaló, se clavó y fui a dar al piso.

Cierro los ojos antes de besar al Planeta: el golpe lo recibo directamente en el mentón, siguiendo con los labios, para terminar en la nariz. Di enseguida una vuelta canela ‘de-ladeada’, y terminé sentado más abajo en la cuneta que partía la trocha de tierra colorada en dos. Otro título más amarillista sería: “De jeta contra el mundo”.

Escupí tierra con sangre y luego sangre con tierra. La nariz la sentí hundida, hacia la izquierda. Impresionado, le di un jalón y la enderecé para dejar que un chorro ensangrentado comenzara a fluir. Grité a mi hermano una primera vez, y no sé cuánto tiempo pasó hasta un segundo llamado. Es decir, no sé si pasé inconsciente algunos segundos, porque no recuerdo nada más, sólo los latidos del corazón amplificados en mis oídos.

Todos los hechos que siguieron a continuación fueron registrados en Déjà Vu, el más largo que he percibido en mi vida. Cada acción ya existía en mi mente, ¡por más de un minuto, increíble!, hasta luego componer mi postura acostándome en la orilla. De ahí para allá, las imágenes son intermitentes.

Luego de una pausa, no había nada más que hacer que subirse a la bicicleta para salir del monte adentro donde nos encontrábamos. Luego de tres horas de recorrido, todavía faltaba una para regresar a la ciudad. Me sentí como Lucho Herrera en la etapa 14 del Tour de Francia de 1985, luego de su caída por el vertiginoso descenso de Saint-Ettiene: se levantó con su rostro ensangrentado para ganar esa etapa y conservar la camiseta de pepas rojas que caracterizaba al mejor escalador de la montaña. En mi caso, las pepas eran de sangre.

Todo el regreso no hice sino lidiar con mi mente satisfecha por la adrenalina. Miles de imágenes comenzaron a pasar como en las películas. Pensaba en todo y en todos: solucioné los enigmas del mundo, supe cómo conquistar a cualquier mujer, resolví la crisis mundial, volví a mis pasadas vidas, inventé los más bellos poemas, predije el futuro y un sinfín de cosas más en pensamientos tan veloces que no los alcanzaba ni la luz. Ahora no recuerdo nada; lo siento.

Evidentemente seguía en shock, con un estado de consciencia alterado que me mantenía vivo. Supervivencia total. El resto del día lo pasé en iguales circunstancias, encontrando nuevas heridas pero sin dolor.

Saldo a la fecha: rayones en la espalda, dedo pulgar derecho y anular izquierdo estropeados, rodillas con peladuras profundas, mentón raspado, labios inflamados y reventados interna y externamente, una nariz más torcida que antes y, ahora sí, dolores por doquier. La bicicleta está bien. Ojalá la cuenta de lesiones no crezca con el tiempo.

Los gatos tenemos más vidas y Dios nos da la oportunidad para que las sigamos cuidando, aprovechando y disfrutando: gracias.

De cara, a dónde sea, ¡sigo!

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miércoles, 15 de abril de 2009

Tribunal de amor

El amor es susceptible de aparecer en cualquier parte y entre cualquier persona.
Y es a través de él que nos conocemos.
Pensamiento Sufí.

Diana Uribe en uno de sus programas radiales sobre la Historia del Mundo habla de los Sufíes, antigua y actual doctrina mística persa que cree que el mundo es un océano de amor cósmico, como un fluido, donde todos los seres vivos participamos y necesitamos del amor: los animales, las plantas y las personas.

Leonor de Aquitania, reina de Francia e Inglaterra, fue obligada por su esposo francés a asistir a una Cruzada, y encuentra en tierras orientales esta profunda sabiduría de los Sufíes. Se lleva ese espíritu a Francia, lo convierte en el amor romántico, en ese anhelo de conocer al otro a través de la idealización y de la maravilla, y empieza a cambiar la vida de la mujer en Occidente, que hasta entonces era solamente una propiedad sobre la tierra, para convertirla en un sujeto de seducción con la llegada del amor romántico a la Francia del siglo XII.

Con su hija Marie, Leonor construye un código del amor de 31 artículos, escribe fuertes pensamientos feministas (que llenaban de pavor a los machos de ese entonces), y crea así los tribunales de amor, compuesto por ilustradas damas de su tiempo.

En su propio estilo, Diana narra lo siguiente: “Los tribunales de amor son aquellos sitios donde iban los amantes con el corazón roto a exponer sus casos ante el tribunal del amor. Y el tribunal de amor decía quién de los dos le había roto el corazón al otro… Y no era que allí hubiera alguna sentencia, sólo un fallo, pero este fallo a usted le evitaba… ¡por ahí unos diez años de preguntas!… ¿Pero qué pasó?, ¿pero por qué fue?... Ahí le dicen: “Mire, aquí el chévere fue usted o la chévere fue ella, y usted fue el que la embarró. ¡Y sale!”. Y usted se evita un montón de boleros si alguien le dice eso…”.



¿Otra vez usted?


Sí, su Señoría… se rompió de nuevo…

Exponga los hechos. Secretaria, tome nota…

Lo que pasó es que nada pasó… Ese es el problema… Como puede fijarse, ella ni siquiera vino a esta audiencia… No le interesa… Debe estar con su novio haciendo…

Señor, ¡respeto por esta Corte!

Eh, claro, honorable Jueza, mis disculpas… Como le decía, mis intenciones se quedaron en el intento… Su indiferencia marcó una raya profunda… “No”, a todo: llamadas, correos, helados, comidas, paseos… y yo con unas ganas tremendas de compartir un pedacito de su vida…

¿Cómo se declara?

Ni siquiera le declaré a ella mis propósitos, ¿y ahora usted me lo pregunta?… Sólo le dije que me gustaba, y fue suficiente para que me mandara con su actitud a la… aquí, digo… Me quedé con las ganas de decirle que tenía los ojos más vivarachos que he conocido, que su tímida sonrisa es lo más excitante de su cuerpo, que su…

Señor, suficiente… El caso es muy claro… Y usted ni siquiera tiene testigos. La Corte no tiene nada que debatir.

¿Soy culpable? ¿Inocente?

Usted es víctima del enamoramiento. La coartada de su corazón no le salió bien… Por eso se le rompió… Y en ese caso ella, al estar totalmente desligada a usted, no tiene responsabilidad alguna… ella es libre de estar con quien elija, menos usted, al parecer… Esta Corte se pronuncia al respecto profiriendo una orden de caución para que se aleje de ella al término de esta audiencia… Por su propio bien, Señor, y el de ella también…

¡Pero por qué!

[¡Slam!]

El gavel ha caído. Puede esperar y apelar después de un tiempo… Mientras tanto, recoja la cantidad de pedacitos de corazón que trajo como evidencia y retírese…

¡Pero!…

Siguiente caso…

[De fondo, un bolero…]

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miércoles, 1 de abril de 2009

Vinilo

Me topé en el andén de una casa con una bolsa cerrada por un nudo en su boca, pero rajada por un lado de su barriga plástica.

Por ella se desparramaba un montón de discos fonográficos de vinilo, no de los grandes de 12 pulgadas (30,48cm), sino de los pequeños de 7 pulgadas (17,78cm). Creo que habría unos 100 discos o más abandonados en la calle, y su destino quedaría al otro día en manos del carro de la basura, no sin antes ser marcados, seguramente, por un chorrete de orina canina.



La producción del disco es de Codiscos S.A., bajo licencia de Coco Records Inc. Creo que Famoso sería el nombre de la colección o el álbum de la artista Yolandita, cantante de “Cierra los ojos” (E. Franco) en el Lado 1, y de “Adiós amor, adiós” (O. Ortega – T. Ronald) en el Lado 2. ¡Una sola canción por cara! Es lo que se conoce como Sencillo (single), grabados para giradiscos (tocadiscos) de 45 revoluciones por minuto.



El código SF-0385 aparece en ambas caras, con la diferencia de otro número consecutivo adicional, F-3094 y F-3095 respectivamente. Sus derechos de reproducción los protege una advertencia: “El importe pagado por este disco no autoriza su ejecución pública con fines de lucro”. Y fue hecho en Colombia.


Al lado de un CD de audio, su negro abismal no refleja color alguno, quedándose sin la emoción de imitar con el movimiento los colores del arco iris. Su diámetro es mayor, claro, pero su grosor es milimétricamente menor en su borde exterior; en el centro, la diferencia es mínima en su contra.


¿Cuánta gente habrá bailado con él? ¿Qué música tocaba Yolandita? ¿Hace cuántos años habrá sonado la última vez? ¿Lo volverá a hacer? ¿Un DJ se encargará de exprimirlo hasta la muerte con rayados efectos acústicos? ¿Dónde está su carátula protectora? ¿Por qué los botaron? ¿Eran un estorbo para los jóvenes herederos de su anciano papá-dueño o nostálgica mamá-dueña? ¿Será que un taxista de antaño colgaba del espejo retrovisor un disco como este?

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