Me dice el corazón:
“ríndete, el amor te venció”.
Pero me grita la conciencia:
“parece pero no es, eso pasa con frecuencia”.
Conciencia, de Gilberto SantaRosa
Una cosa menos por hacer de una lista de cosas por hacer nunca escrita: armar un rompecabezas.
Cada intento fue un experimento de laboratorio, un ejercicio de ensayo y error, una prueba ácida de la suerte, una aplicación rigurosa de la heurística. Si era o no era la indicada, esa ficha es una cuota a la evolución de la paciencia: una lección aprendida.
Escogí esa ilustración por el nombre del cuadro: There’s no place like home. Mil piezas con formas iguales a vuelo de pájaro, y colores similares en una noche de gatos pardos. Cualquiera sirve, pero una y sólo una es la adecuada para cada ficha. ¿A qué les suena esta sentencia? Sí, al viejo y trillado mito de la media naranja o de las almas gemelas. Sospechosa coincidencia, ¿no?
¿Somos únicos e irrepetibles porque fuimos cortados por una prensa gigante siguiendo el molde de una misma matriz? ¿Sólo tenemos una posibilidad de encajar con una sola persona en la vida? ¿Podrá Dios ser tan aburrido como para armar en sus ratos libres con nosotros una misma imagen a lo largo de la existencia a través de todas nuestras vidas pasadas, presentes y futuras? ¿Por qué insistimos en juntarnos con quien no corresponde a nuestra horma? ¿Cómo nos damos cuenta de que esa que parece ser no es, cuando miramos en perspectiva el dibujo que intentamos formar juntos?
Ahora, si una ficha tiene por lo general cuatro lados de unión, ¿tenemos entonces cuatro oportunidades de encajar totalmente? ¡Las probabilidades aumentarían significativamente! Hagan cuentas de cuántas fichas llevan, obsérvense cuál ficha es cada uno de ustedes, y busquen las que les hagan falta para completar el cuadro de la vida. ¿Por qué no? Con una sola el cuadro estaría incompleto y un par de fichas no hace un rompecabezas.
Ahora, si una ficha tiene por lo general cuatro lados de unión, ¿tenemos entonces cuatro oportunidades de encajar totalmente? ¡Las probabilidades aumentarían significativamente! Hagan cuentas de cuántas fichas llevan, obsérvense cuál ficha es cada uno de ustedes, y busquen las que les hagan falta para completar el cuadro de la vida. ¿Por qué no? Con una sola el cuadro estaría incompleto y un par de fichas no hace un rompecabezas.
| Tamaño del rompecabezas: 73cm x 48,5cm |
De este vicio inducido con cariño y aprehendido con pasión, quiero ahora encontrar respuestas en el espacio de un rompecabezas en 3D. Ojalá allí encuentre al ritmo de las manecillas del reloj la ficha que me falta. Las que me faltan.
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