miércoles, 27 de mayo de 2009

Casi

I don't need to fight, to prove I'm right”.
Baba O' Riley, The Who.

Un estudiante reenvió ene-más-uno-veces más un correo electrónico, donde se pregunta cuál es la diferencia entre un 2,9 y un 3,0 para aprobar una materia. El siguiente caso muestra que sí hay diferencia cuando de sutilezas se trata.

Al otro lado del andén un perro corría atrás de una mancha negra, cerquitica, pegadito, a milímetros de un voraz mordisco que diera fin a su archienemigo que desapareció en la reja. Con el cambio de velocidad del perro, de mucho a nada, no sé a dónde dejó la inercia.

El perro seguía ladrando furiosamente, con rabia, para llamar a su colega canino para decirle que allá arriba estaba la presa, en el filo de la malla: el escurridizo gato no la había atravesado sino que se subió a ella de un solo brinco.

La pareja de gánsteres callejeros quería hacer justicia por su cuenta con ese gato entrometido. Pero éste, desde lo alto, con una risa sardónica, retaba a los chandosos a subir.


Más piedra les daba a los perros, y más duro le decían que bajara si era tan machito como para seguir encrespado: “¡cobarde!”, le aullaban.

Y bueno, haciendo las veces de abogado del… gato, obviamente me acerqué a mediar entre las dos partes, con algo de sesgo por mi veredicto, claro: “¡¡¡Chite, perro!!!”.


Con un segundo de ventaja a su favor, el gato no dudó en tirarse (cayó de pie, por supuesto), para continuar su huída. Ambos perros arrancaron de nuevo tras él, pero para cuando le dieron la vuelta, éste ya había desaparecido.

Lo curioso de la escena, aparte de la agilidad del felino, era que ese perro, el que por poquito, el que casicito lo agarra en sus fauces, tenía tres patas. Señoras y señores, con ustedes, ¡Mocho!


El casi del perro, con tres patas, es un 2,9; el casi del gato, con ayuda extra, es un 3,0. ¿Cuál es la diferencia? Una décima y un esfuerzo/ayuda adicional: ¿por qué un estudiante, en pleno uso de sus facultades, no lo-hace/se-la-gana?

Eso sí, todos aprendemos la lección.

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Ghandi: 1 - Maquiavelo: 0

Por mucho tiempo la educación pública ha sufrido y sufrirá cualquier cantidad posible de inconvenientes económicos, achacados consecutivamente a las políticas del Gobierno de turno.

Y la forma en que han protestado los estudiantes de la mayoría de estas instituciones ha sido por la vía de los hechos, de la protesta que inicia pasiva y termina violenta, con consecuencias lamentables para todas las partes directa, indirecta o indiferentemente relacionadas.

En estos casos, Maquiavelo no tiene cómo defenderse: sus medios no se justifican por ningún motivo.



Las Sedes Regionales de la Universidad del Valle están pasando actualmente por una escasa, incierta y descuidada situación financiera. En aras de llamar la atención de las entidades del Estado competentes, los estudiantes de la Sede Buga decidieron manifestarse a su manera, la buena manera, la simbólica, la pacífica, la imaginada, la que se espera de quienes sí están recibiendo un mínimo de educación social, cultural, ambiental y política.



Profesores y estudiantes decidieron sacar los pupitres a la plazoleta de la Basílica del Señor de los Milagros para recibir las clases allí, en el corazón comercial y religioso de la ciudad.

El propósito es mostrar una universidad sin techos, sin paredes, abierta y pública para quienes sí quieren continuar formándose como personas y profesionales.



Y esta manifestación también transmite, oportunamente localizado y de carambola, un mensaje de fe: que les hagan el milagrito de continuar con la Universidad. Así de difícil está la cosa. Hasta Ghandi rezaría por esta causa.

Cero violencia: que así sea.

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miércoles, 13 de mayo de 2009

¿Por qué no?

Yo sé que soy de tu agrado
no niegues en darme el sí
que yo te he ofrecido a ti
un matrimonio sagrado

En Vicky, Cristina, Barcelona (España – Estados Unidos, 2008), Woody Allen muestra la eterna disputa entre la razón, el corazón y el cuerpo en una trama que enreda, o más bien, desata, a todos sus personajes. De una de ellas, en particular, quiero hacer precisión: Vicky.

No más porque me enamoro
se ponen a dar querella
total, las palmas son más altas
y los puercos comen de ellas

Es hermosa, inteligente, sensata y está a punto de casarse con el hombre de su vida, buen mozo, cariñoso, adinerado y enamorado. En su viaje de verano a Barcelona, sin embargo, ella vive en carne propia y en ejemplo ajeno la angustia por decidir racional o emocionalmente qué hacer con su futura vida.

No quieren que yo te quiera
me tienen impedimento
y no me dejan salir
de la puerta al aposento

Sus planes inmediatos de matrimonio son cuestionados por sus propios sentimientos y emociones en el momento en que conoce a Juan Antonio, encantador y desconcertante, que logra despertar en ella los cinco centavitos de pasión que le hacen falta a su novio americano. Adicionalmente, Judy, la señora quien la hospeda en la ciudad, vive un matrimonio ideal con su esposo Mark, pero en el fondo se siente presa de un amor tan perfecto que ya no le gusta, y añorando una indecisión del pasado, tiene un affaire con un tipo después de tanto tiempo de gozar de un buen esposo.

Créame que mucho lo siento
pero qué dirán de mí
tengo un amor de pasión
por eso es que a otro yo
no le puedo dar el sí

Al final, Vicky decide quedarse con su novio a pesar de sentirse cautivada por Juan Antonio, y de ser testigo de lo que le sucederá con el tiempo por no hacerle caso a su corazón sino a la razón.

Créame que mucho lo siento
pero qué dirán de mí
tengo un amor de pasión
y le voy a dar el sí
¡oye que sí!

¿Por qué? ¿Porque ya está comprometida? ¿Acaso no se puede arrepentir? ¿No puede cambiar de decisión? ¿Qué problema habría con ello, si definitivamente se da cuenta de que alguien más y con mayor fuerza le mueve el armatoste que había construido? ¿Valdría la pena echar todo al piso, aunque sólo sea para darnos cuenta de que hay algo en ese ideal que no funciona?

Quiéreme
Solamente una vez, mira
Búscame
Para que sane mi herida
Búscame
Y una mañana al despertar
Bésame
Seré una ola en tu vida

A propósito, en Como Abeja al Panal de Juan Luis Guerra, qué decide la dama al final: ¿una canita al aire antes de la boda? ¿Una cachoneada permanente después de la misma? ¿Una preferencia por su tentador amor o su comprometido amor?

Quiéreme
Quiéreme que solo aquí me hundo de amor
Búscame
Quiéreme que estoy viviendo en tu corazón
Júrame
Júrame
Labio a labio
Bajo el cielo
Bésame
Amarnos toda la vida

Como abeja, ¿por cuál panal optaría?

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Josefina

France, l'armée, Joséphine”.
Napoleón Bonaparte, antes de morir el 5 de mayo de 1821.



Ha de tener un verdadero nombre, elegantemente científico y con una taxonomía familiar de las más altas esferas del reino vegetal, pero la llamaré como se le conoce en la región: ¡Josefina!



Había algo que a mi damisela la hacía destacar entre sus amigas, eso que se alcanza a describir mínimamente como atracción. Una evidencia más de que el amor a primera vista puede existir.

¡Dulce, incomparable Josefina, qué efecto extraño tienes en mi corazón!”.



El vivero donde se crió era una sola masa de niebla, con un frío propicio para su naturaleza, y con los cuidados necesarios de un jardinero, más amante que negociante, que entrega a una de sus hijas a un prometedor novio. Llegar a mi casa con ella fue una odisea como la del mismísimo Odiseo, incluyendo hasta una veloz travesía colgados en el parachoques trasero de un campero rural descarpado.

"Te vi sólo a ti, te admiré sólo a ti, te deseo sólo a ti".



Propiciaré los mejores cuidados para ella hasta que el tiempo nos separe, deliciosa agua, aire fresco, noches lunares, un húmedo trapito para sus hojas, una maceta más grande para cuando crezca y unas palabras, como las de Napoleón a su amada:

No pido amor ni fidelidad eternos, únicamente... la verdad, una franqueza ilimitada. El día que me digas ‘te amo menos’ será el último día de mi amor o el último de mi vida”.



Josefina, hermosa flor…
un nuevo amor…

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miércoles, 29 de abril de 2009

De vigilar a amar


[En una portería cualquiera]

Hola... Fulanita DeTal, por favor...

Bloque y apartamento, señor... (sin saludar).

Uhm, no sé...

¿Fulanita, qué, señor? (con expresión de extrañeza).

DeTal...

Me suena... ¿No se sabe el bloque y el apartamento de la señorita? (qué ganas de decirle que ya le dije que no).

No, señor. Es la primera vez que vengo.

Es que así no se puede... sin el bloque y el apartamento no lo puedo anunciar (obvio que no lo puede hacer).

¿Y no puede buscarlo en algún libro o registro del conjunto?

No, señor, no tenemos (Lo tiene, es lo mínimo que la administración de cualquier conjunto residencial puede proveer al personal de seguridad, pero no le da la gana de consultarlo).

¿Pero no dijo que le sonaba el nombre?

Sí, señor, pero... no la tengo presente de cara... ¿Cómo es ella? (pregunta con morbosidad).

Bajita, pelinegra, gordita, bonita...

No, señor... es que usted tiene que saberse el bloque y el apartamento... porque’s’que así no se puede... (sentenciando mi culpa por interrumpir la novela que está viendo en un televisor a blanco y negro de seis pulgadas).

Pero, señor, es su responsabilidad conocer dónde viven los residentes de la unidad...

Llame a la señorita, y pregúntele el bloque y el apartamento para anunciarlo... O si no, ni modo... (acomodándose mejor en su silla plástica).

[A Fulanita, preciso, se le descarga el celular. Uno llama al teléfono fijo y no entra la llamada]

Señor, ¿los teléfonos están dañados?

Ah, sí, están malos desde ayer... Ni modo entonces... (con cierta satisfacción).

¿Y entonces?

Pues venga otro día... y no se le olvide traerme el bloque y el apartamento bien claritos (como si uno los dijera con letra de médico).

Señor, no voy a perder la venida hasta acá...

Ese es su problema... por qué no trajo el bloque y el apartamento de la chica... (Mirándome mal por un ojo y sin quitarle el otro de la pantalla).

[Unos minutos pasan, y cuando las propagandas de la televisión comienzan, vuelve a preguntar]

¿Y no se sabe el bloque o el apartamento? (incrédulo).

[En ese momento, a propósito de la cita y superando la coincidencia, Fulanita sale]

Ah, la señorita María... es que usted me dijo Fulanita... y ya me acordé, ella se llama María Fulanita... Pregúntele de una vez pa’ que no se le olvide el bloque y el apartamento… Para la próxima... (contento de haber descifrado supuesto enigma: su irresponsable ignorancia combinada con su amor platónico).

¿Por qué no te hizo seguir, si Pérez ha sido el celador desde hace años...?

Porque te cela…

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miércoles, 22 de abril de 2009

Marqués, de cara vas… ¡al suelo!

El nombre de este artículo se lo debo a Eduardo, amigo de mi hermano Jorge, con quienes salí a practicar ciclo montañismo el fin de semana. Y resume lo que pasó: bajando rápidamente por un empinado sendero, la bicicleta se me resbaló, se clavó y fui a dar al piso.

Cierro los ojos antes de besar al Planeta: el golpe lo recibo directamente en el mentón, siguiendo con los labios, para terminar en la nariz. Di enseguida una vuelta canela ‘de-ladeada’, y terminé sentado más abajo en la cuneta que partía la trocha de tierra colorada en dos. Otro título más amarillista sería: “De jeta contra el mundo”.

Escupí tierra con sangre y luego sangre con tierra. La nariz la sentí hundida, hacia la izquierda. Impresionado, le di un jalón y la enderecé para dejar que un chorro ensangrentado comenzara a fluir. Grité a mi hermano una primera vez, y no sé cuánto tiempo pasó hasta un segundo llamado. Es decir, no sé si pasé inconsciente algunos segundos, porque no recuerdo nada más, sólo los latidos del corazón amplificados en mis oídos.

Todos los hechos que siguieron a continuación fueron registrados en Déjà Vu, el más largo que he percibido en mi vida. Cada acción ya existía en mi mente, ¡por más de un minuto, increíble!, hasta luego componer mi postura acostándome en la orilla. De ahí para allá, las imágenes son intermitentes.

Luego de una pausa, no había nada más que hacer que subirse a la bicicleta para salir del monte adentro donde nos encontrábamos. Luego de tres horas de recorrido, todavía faltaba una para regresar a la ciudad. Me sentí como Lucho Herrera en la etapa 14 del Tour de Francia de 1985, luego de su caída por el vertiginoso descenso de Saint-Ettiene: se levantó con su rostro ensangrentado para ganar esa etapa y conservar la camiseta de pepas rojas que caracterizaba al mejor escalador de la montaña. En mi caso, las pepas eran de sangre.

Todo el regreso no hice sino lidiar con mi mente satisfecha por la adrenalina. Miles de imágenes comenzaron a pasar como en las películas. Pensaba en todo y en todos: solucioné los enigmas del mundo, supe cómo conquistar a cualquier mujer, resolví la crisis mundial, volví a mis pasadas vidas, inventé los más bellos poemas, predije el futuro y un sinfín de cosas más en pensamientos tan veloces que no los alcanzaba ni la luz. Ahora no recuerdo nada; lo siento.

Evidentemente seguía en shock, con un estado de consciencia alterado que me mantenía vivo. Supervivencia total. El resto del día lo pasé en iguales circunstancias, encontrando nuevas heridas pero sin dolor.

Saldo a la fecha: rayones en la espalda, dedo pulgar derecho y anular izquierdo estropeados, rodillas con peladuras profundas, mentón raspado, labios inflamados y reventados interna y externamente, una nariz más torcida que antes y, ahora sí, dolores por doquier. La bicicleta está bien. Ojalá la cuenta de lesiones no crezca con el tiempo.

Los gatos tenemos más vidas y Dios nos da la oportunidad para que las sigamos cuidando, aprovechando y disfrutando: gracias.

De cara, a dónde sea, ¡sigo!

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miércoles, 15 de abril de 2009

Tribunal de amor

El amor es susceptible de aparecer en cualquier parte y entre cualquier persona.
Y es a través de él que nos conocemos.
Pensamiento Sufí.

Diana Uribe en uno de sus programas radiales sobre la Historia del Mundo habla de los Sufíes, antigua y actual doctrina mística persa que cree que el mundo es un océano de amor cósmico, como un fluido, donde todos los seres vivos participamos y necesitamos del amor: los animales, las plantas y las personas.

Leonor de Aquitania, reina de Francia e Inglaterra, fue obligada por su esposo francés a asistir a una Cruzada, y encuentra en tierras orientales esta profunda sabiduría de los Sufíes. Se lleva ese espíritu a Francia, lo convierte en el amor romántico, en ese anhelo de conocer al otro a través de la idealización y de la maravilla, y empieza a cambiar la vida de la mujer en Occidente, que hasta entonces era solamente una propiedad sobre la tierra, para convertirla en un sujeto de seducción con la llegada del amor romántico a la Francia del siglo XII.

Con su hija Marie, Leonor construye un código del amor de 31 artículos, escribe fuertes pensamientos feministas (que llenaban de pavor a los machos de ese entonces), y crea así los tribunales de amor, compuesto por ilustradas damas de su tiempo.

En su propio estilo, Diana narra lo siguiente: “Los tribunales de amor son aquellos sitios donde iban los amantes con el corazón roto a exponer sus casos ante el tribunal del amor. Y el tribunal de amor decía quién de los dos le había roto el corazón al otro… Y no era que allí hubiera alguna sentencia, sólo un fallo, pero este fallo a usted le evitaba… ¡por ahí unos diez años de preguntas!… ¿Pero qué pasó?, ¿pero por qué fue?... Ahí le dicen: “Mire, aquí el chévere fue usted o la chévere fue ella, y usted fue el que la embarró. ¡Y sale!”. Y usted se evita un montón de boleros si alguien le dice eso…”.



¿Otra vez usted?


Sí, su Señoría… se rompió de nuevo…

Exponga los hechos. Secretaria, tome nota…

Lo que pasó es que nada pasó… Ese es el problema… Como puede fijarse, ella ni siquiera vino a esta audiencia… No le interesa… Debe estar con su novio haciendo…

Señor, ¡respeto por esta Corte!

Eh, claro, honorable Jueza, mis disculpas… Como le decía, mis intenciones se quedaron en el intento… Su indiferencia marcó una raya profunda… “No”, a todo: llamadas, correos, helados, comidas, paseos… y yo con unas ganas tremendas de compartir un pedacito de su vida…

¿Cómo se declara?

Ni siquiera le declaré a ella mis propósitos, ¿y ahora usted me lo pregunta?… Sólo le dije que me gustaba, y fue suficiente para que me mandara con su actitud a la… aquí, digo… Me quedé con las ganas de decirle que tenía los ojos más vivarachos que he conocido, que su tímida sonrisa es lo más excitante de su cuerpo, que su…

Señor, suficiente… El caso es muy claro… Y usted ni siquiera tiene testigos. La Corte no tiene nada que debatir.

¿Soy culpable? ¿Inocente?

Usted es víctima del enamoramiento. La coartada de su corazón no le salió bien… Por eso se le rompió… Y en ese caso ella, al estar totalmente desligada a usted, no tiene responsabilidad alguna… ella es libre de estar con quien elija, menos usted, al parecer… Esta Corte se pronuncia al respecto profiriendo una orden de caución para que se aleje de ella al término de esta audiencia… Por su propio bien, Señor, y el de ella también…

¡Pero por qué!

[¡Slam!]

El gavel ha caído. Puede esperar y apelar después de un tiempo… Mientras tanto, recoja la cantidad de pedacitos de corazón que trajo como evidencia y retírese…

¡Pero!…

Siguiente caso…

[De fondo, un bolero…]

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miércoles, 1 de abril de 2009

Vinilo

Me topé en el andén de una casa con una bolsa cerrada por un nudo en su boca, pero rajada por un lado de su barriga plástica.

Por ella se desparramaba un montón de discos fonográficos de vinilo, no de los grandes de 12 pulgadas (30,48cm), sino de los pequeños de 7 pulgadas (17,78cm). Creo que habría unos 100 discos o más abandonados en la calle, y su destino quedaría al otro día en manos del carro de la basura, no sin antes ser marcados, seguramente, por un chorrete de orina canina.



La producción del disco es de Codiscos S.A., bajo licencia de Coco Records Inc. Creo que Famoso sería el nombre de la colección o el álbum de la artista Yolandita, cantante de “Cierra los ojos” (E. Franco) en el Lado 1, y de “Adiós amor, adiós” (O. Ortega – T. Ronald) en el Lado 2. ¡Una sola canción por cara! Es lo que se conoce como Sencillo (single), grabados para giradiscos (tocadiscos) de 45 revoluciones por minuto.



El código SF-0385 aparece en ambas caras, con la diferencia de otro número consecutivo adicional, F-3094 y F-3095 respectivamente. Sus derechos de reproducción los protege una advertencia: “El importe pagado por este disco no autoriza su ejecución pública con fines de lucro”. Y fue hecho en Colombia.


Al lado de un CD de audio, su negro abismal no refleja color alguno, quedándose sin la emoción de imitar con el movimiento los colores del arco iris. Su diámetro es mayor, claro, pero su grosor es milimétricamente menor en su borde exterior; en el centro, la diferencia es mínima en su contra.


¿Cuánta gente habrá bailado con él? ¿Qué música tocaba Yolandita? ¿Hace cuántos años habrá sonado la última vez? ¿Lo volverá a hacer? ¿Un DJ se encargará de exprimirlo hasta la muerte con rayados efectos acústicos? ¿Dónde está su carátula protectora? ¿Por qué los botaron? ¿Eran un estorbo para los jóvenes herederos de su anciano papá-dueño o nostálgica mamá-dueña? ¿Será que un taxista de antaño colgaba del espejo retrovisor un disco como este?

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Motorratones

¿Por qué designan con este término a esta forma de vida para aquellos que ven una oportunidad de explotar su inversión motorizada, ya que no hay nada más que hacer en las ciudades capitales o intermedias? En la caricatura de los 90, Los Motorratones de Marte (Biker Mice from Mars) andaban solos, y no cobraban por ayudar a la gente cuando la defendían de Lawrence Limburger.

Throttle.

Cuenta la leyenda urbana, que los segundos cascos que llevan quienes se han dedicado al negocio del transporte público urbano (o rural) informal (no legitimado) en dos ruedas (a veces más, cuando incluye un tráiler), moto-taxismo, pueden tener uno que otro piojo o liendre del usuario que acaba de bajarse o del primero que lo hizo en la semana pasada. Al parecer, este chisme es fruto de una campaña de desprestigio del gremio autorizado.

Modo.

El dueño de la moto le pregunta a uno dos cosas: para dónde va y cómo se llama. La primera pregunta, es obvia; la segunda, es curiosa: si un policía o regulador de tránsito los detiene, el motociclista dirá que el parrillero es Perencejo o Sultana, su primo lejano, su vieja vecina, su amigo del alma, la amiguita especial. El engaño también es supervivencia.

Vinnie.

Lo harto de ir en moto, pública o particular, es el olor a humo que se impregna en la ropa; igualmente detestable al que se pega de un fumador. No sé cuánto pueda afectar nuestra salud, adicional al riesgo inherente al transporte: ¿qué pasa si ocurre un accidente de tránsito con o sin culpa del conductor elegido? ¿Hay algún seguro de beneficio contractual? ¿Todo se resume en “bajo su cuenta y riesgo”?

¿Y su peor enemigo? No son los Plutarkianos, o la autoridad de cada municipio a quien amedrantan solidariamente con protestas airadas en contra de los bienes de la ciudadanía, cuando osan prohibirlos por la fuerza. Es el agua: buses y taxis danzan por la lluvia en una guerra por el pan de cada día.

Algunas piezas del rompecabezas de nuestra realidad.

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miércoles, 18 de marzo de 2009

Equilibrio ¿de qué?

¿De qué depende el equilibrio? ¿Del instrumento medidor? ¿Del sujeto medidor? ¿De la medida establecida? ¿Del objeto a medir? ¿Del contexto en que esto suceda?

¿Es necesario que lo experimentemos para comprender a las demás personas, estén o no en equilibrio? ¿Cómo saberlo?

¿Por qué desestabilizamos el mundo que nos rodea? ¿Así, acaso, se equilibra el nuestro?


La vida no necesita del equilibrio para ser bella. Solamente para que exista.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Usted qué haría?

De noche, caminando desprevenidamente a las afueras de la ciudad, a usted le llama la atención en su recorrido un paquete de forma paralelepípeda forrado en una bolsa negra sellado con cinta. En tremenda soledad, se detiene, lo recoge, lo abre y se da cuenta de que es un huérfano fajo de billetes de diferente denominación que suman 200.000 dólares.

¿Usted qué haría?

a) Lo deja en el mismo lugar en las mismas condiciones.
b) Lo deja en el mismo lugar pero con unos cuantos billetes menos, que necesita indudablemente.
c) Lo lleva a su casa para gastarlo en gustos personales o en las deudas de la familia.
d) Lo lleva a su casa y lo regala anónimamente a una institución benefactora o iglesia de barrio.
e) Llama a la Fiscalía para entregar el dinero en su totalidad.
f) Llama a la Fiscalía para entregar el dinero pero con unos cuantos billetes menos, que sigue necesitando.
g) ¿Cualquier otra opción?

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miércoles, 4 de marzo de 2009

De cachos

"Hay que ser infiel, pero nunca desleal"
Gabriel García Márquez.

"El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas"
George Herbert.

Breve reconstrucción de la historia (transcripciones textuales):

Una relación de pareja estable a lo largo de un tiempo prudente. Una mujer aparece entre los dos y ella sospecha que su novio la engaña con la aparecida. Llega el día en que finalmente lo comprueba, y él, al verse atrapado, confiesa su engaño.

Ella le escribe al fulano un sentido correo de despedida:

… Esta vez solo puede comprender que hay quienes se hacen llamar hombres y realmente ni siquiera están en el proceso de serlo. La falta de hombría y honestidad de tu parte conmigo y con las tantas personas con las que sigues el mismo patrón de palabras, expresiones de cariño e intimidad en quienes te diluyes y pierdes tu esencia… Me despido con la única huella que dejaste: una decepción sin precedencia…”.

Y también un enérgico mensaje de texto a la quitahombres:

"Perra HP, sos vos la que se esta metiendo con Pepito, el es mio…".

En un correo electrónico, él le responde a su cachoneada amada:

... Sos una mimadita, que le falta mucho por vivir, que vivis en una cajita de cristal y no tenes curiosidad de la vida, me dy cuanta que nunca vas a ser una mujer sino siempre seras una ninha que tiene que conseguirse a otro ninho porque a un hombre poco podes darle como mujer… estoy con quien me de la gana y esa persona es la que me haga feliz, sino es asi estoy con otra, asi que deja de ser tan infantil de hecharme la culpa de no estar solo con vos, si no es suficiente eso no solo te pasara conmigo sino con todos…”.

Y luego le manda otro correo menos (?) descarado:

Quiero decirte que he cometido muchos errores contigo, pero despues de todo lo que ha pasado quiero decirte que eres una persona muy especial para mi. Siento mucho lo que te escribi, ese tampoco soy yo, no se porque lo hice porque sos una mujer que valoro mucho… No nos dejemos vencer tan facil, yo se que tu me quieres y me lo has demostrado, y por eso tambien me siento mal de haber defraudado ese amor que se me tienes. Solo dame una oportunidad para hablar y decirte lo que pienso y siento, si no te parece dejo todo atraz y sigo adelante, pero dame un oportunidad… Tambien te quiero aunque te haya escrito esa tonta carta en momentos de desconcierto y frustración…”.

¿Qué se puede decir de esta relación? ¿De ella? ¿De él? ¿Aquí perdonar es amar y viceversa? ¿Poner los cachos es amar?

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