miércoles, 8 de diciembre de 2010

Agua y fuego


Ni el huevo ni la gallina. No es una competencia de cuál fue primero que el otro: es equilibrio. No es una demostración de quién necesita a quién: es compartir.

Dos estados de la materia en el mismo espacio-tiempo dan origen a un tercero: el placentero, el satisfactorio a todos los sentidos, también de naturaleza pero humana.

Cuando los elementos lo re-quieren y las condiciones lo permiten, todo puede pasar.

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Carabás Channel

A falta de televisión, mi entretención está en los realities que la vida me regala. Esta semana, en mi propio programa, “De la A a la Z: arañas y zancudos”, protagonizado por una de las inquilinas permanente y un visitante temporal del apartamento.

Un avispado zancudo se zafó de mis fallidos aplausos y corrió a buscar refugio en las alturas del cielo raso. Ni corto ni perezoso, me encaramé por donde pude para darle su trancazo y dormir así plácidamente, sin temor a una picazón que me transmita cualquier cosa y sin la hartera de que me quite el sueño con sus zumbidos.


El muy pillín evadía mis torpes manotazos con un rápido vuelo perfecto, pero por estar mirando por su espejo retrovisor para evadirme, se estrelló de frente contra una resistente telaraña. Vi que se detuvo en seco e hizo un intento descomunal en mover sus alas y no pudo.


La dueña se despertó cuando sintió el trancazo. Rápidamente bajó a ver qué había pasado y se puso contenta cuando encontró tremendo regalo caído del cielo. Luego de saltar en sus ocho patas de la dicha, se le acercó con tranquilidad y comenzó a mordisquear al culícido chupasangre para probar qué tan sabroso estaba como banquete de la semana. Con el buen sabor en su boca, la araña volvió a la cama y se arrunchó otra vez para continuar durmiendo.

Un claro ejemplo de parasitismo entre hombres y animales. Y yo que la iba a limpiar… tan malagradecido, ¿no?

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