miércoles 3 de febrero de 2010

Domingo siete

La soledad es patrimonio de la edad adulta”.
Mika Waltari (1908-1979). Escritor finlandés.


La expresión “salir con su domingo siete” tiene varios supuestos desde diferentes culturas, y como tal, no hay certeza de su origen. Unas señoritas o unas brujas entonaban una canción infantil que decía “Lunes y martes y miércoles, tres. Jueves y viernes y sábado, seis”, y se repetía la tonada otra vez. Quien comentaba “domingo, ¿siete?”, estaba fuera de contexto, pues traía a colación algo que parecería inoportuno en el momento.

Un ejemplo de su picaresco uso es común en México, cuando una señorita se embaraza sin estar casada: se dice que "salió con su domingo siete". Disparatada la situación. Inapropiada para la ocasión. Algo diferente a lo esperado.

La primera vez que escuché la expresión la oí de mi hermana Sara cuando yo era pequeño. En una conversación cualquiera, si alguien salía con un tema totalmente diferente al que estaba en curso, ella se la decía en tono burlón para referirse a la irrupción que representaba para los demás participantes. Era algo que servía, pero parecía tener otro camino a seguir, una alternativa no considerada.

Es que en verdad es raro que un mes del año comience un lunes, siendo este el día uno de la semana, hasta llegar a domingo siete. Cierto que en muchas culturas socio-religiosas el domingo es el primer día (arrancamos con descanso) pero lo tradicional es que sea el lunes el día de inicio de la semana; por ello el conteo.

Por cosas de la vida, mi hermana resultó casándose un domingo siete de hace ya muchos años (sin estar embarazada). Sin necesidad de creer ciegamente en la numerología, ese día para ella y para todos los demás fue una fecha muy especial, y su matrimonio ha sido más que Bendecido todo este tiempo con una bonita familia.

Tal casualidad del calendario se repite este mes y este año, y quiero aprovecharla de la misma buena forma para apostarle a la buena suerte de algo más que una coincidencia, de la dicha de aprovechar una oportunidad de la vida: ha llegado el momento de vivir solo.

A Dios y a mi hermano Jorge, que bajo un mismo techo me han cuidado y ayudado por mucho tiempo, casi que en la misma medida, sólo puedo decirles: ¡Gracias!

Domingo, ¿siete? Sí, siete: 07-02-2010.

Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta español, dijo que “la soledad es muy hermosa, cuando se tiene alguien a quién decírselo”. Supongo que Dios trasteará unas cuantas cosas para seguir, también, conmigo y hablar del tema y de otras cosas que tenemos pendientes con Él .


"Porque nadie puede saber por ti.
Nadie puede crecer por ti.
Nadie puede buscar por ti.
Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer.
La existencia no admite representantes
".

Jorge Bucay, escritor y psicoterapeuta argentino.
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miércoles 27 de enero de 2010

Sexo, pastillas y amigos

Una marca de jarabe para la tos utilizó el instinto de las mujeres de cuidar a sus hijos para un comercial de televisión. Más que una tradición de generaciones o de suposiciones socio-culturales machistas, el mensaje era claro: el producto era tan bueno que hasta la mamá, “la doctora mami”, lo recomendaba abiertamente.

Por lo que supongo sería una querella médica, más estructurada que la buena intención del publicista, un tiempo después la propaganda se ajustó a: “recomendado por el doctor y mami”. Un leve pero sustancial cambio.

En varios locales de los Sanandresitos de Cali venden suplementos vitamínicos para los cuerpos que necesitan una dosis artificial extra a su nutrición diaria. Hay de todo, hasta para males que uno todavía desconoce. Para algo servirán.

El contexto de la conversación que reproduciré a continuación, palabras más palabras menos, es la de un cliente de máximo 37 años regateando el precio de un producto para el buen desempeño sexual con el dueño del negocio (no eran de las azules, eso sí). Cuando acordó un precio más económico por una buena cantidad hizo una llamada (monólogo, para mí) a quien sería su amigo:
  • Vea, hermano, ¿le compro o no las pastillitas?
  • Que sí hombre, que sí funcionan…
  • Yo voy a llevar dos frascos, y si llevo más, el señor me da un mejor precio…
  • Yo le presto la plata, mijo, tranquilo…
  • ¿Usted cree que yo estoy comprando pendejadas? A mí me han servido de maravilla…
  • Sí, luego me paga…
  • Tiene que probarlas… o si no esa vieja se le va a ir, mi hermano…
Hasta allí, me imaginaba a un tipo mayor sufriendo por alguna disfunción sexual, que le está causando problemas en su relación de pareja. Graves problemas, pensé, y me parecía que la preocupación de su amigo era sincera, y su ayuda caería de perlas para el bien de todos.

También pensaba en lo delicado que llega a ser la sexualidad en una relación. Si alguno de los dos está a punto de dejar al otro por un mal rato en la cama, es porque los otros dos soportes de la relación, la amistad y el amor, ya están quebrados o en ruina$...

Qué bueno sería tener un amigo así, creí…
  • Usted sabe que las mujeres siempre quieren más, y esa vieja mi hermano, se lo merece todo… Ja Ja Ja… ¡Hasta el fondo!…
  • A la final, eso le sale barato…
  • Yo sé por qué se lo digo…
  • Si no se las toma, esa vieja se le va a ir, y le va a tocar a usted quedarse solito con su señora… usted verá…
¡Ah, vainas!

Ya no supe qué pensar: si en el negociazo del vendedor, la fiel majadería del compinche, la infidelidad decidida del otro, la insaciable arrechera de la amante o la ingenuidad (des)afortunada de la esposa.

¿Será que algún día estaré en esa misma posición? ¿En beneficio o perjuicio de cuál de esos escenarios posibles? ¿Será que uno como amigo es capaz de recomendar el producto como lo haría “el doctor amigo”? ¿Será cuestión de una pastillita?
  • Ahora se las llevó pa’que las pruebe esta noche…
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miércoles 20 de enero de 2010

"Se hace querer"

Con una excusa así cualquiera es bienvenido. Y Melón la justifica totalmente.

El nombre fue seleccionado en contraposición al de Mora: mientras ella es chiquita (tiene un atlético cuerpo felino) y ácida (el carácter de un gato montés), Melón es redondo (es un puerquito de largo pelo blanco) y dulce (el más delicioso peluche que hayan abrazado).

En la foto, una de esas macitas blancas es Melón, tomando leche de las tetas de su mamá, Sacha.


Su llegada a la casa fue traumática. La reina, ama y dueña del apartamento le dejó claro desde el primer momento quién era la que mandaba allí. Mentándole la madre con una seguidilla de iracundos fus, aguzó al invasor a respetarla a ella y a su territorio.

Una semana después, todavía le grita que no se suba a su plato de comida, o que al comedor sólo se sube ella cuando hay pandebono de desayuno, o que no debe atravesarse en su camino a menos de 20 centímetros. ¡Qué gata tan jodida!

Sin embargo, Melón hace caso omiso de tantos insultos y regaños, y como niño que es (apenas tiene siete meses) disfruta de los espacios y de sus amos a todo dar. Su combinación de inocencia y curiosidad es única, y así se la pasa siguiendo hasta la sombra de un zancudo o embelesándose con los movimientos huidizos de los peces en el acuario, con todos los sentidos y el gusto puesto en ello, para luego irse a picar un poco de comida y echarse una buena siesta. Si en un capítulo de Los Simpsons, Springfield entero decide seguir el comportamiento natural y gozoso de Bart con la consigna "ser como el niño", yo en vez gritaría "ser como el gato".

Melón durante y después de su baño.


A Mora le expliqué que esas cosas pasan, que nadie es indispensable en la vida, que siempre habrá alguien esperando a quitarle el puesto a uno, que cuando uno menos se lo espera lo reemplazan de tajo, que "el amor es así y siempre será" como dice la canción.

Pero su dignidad felina es inmutable: cuando ve a ese almohadón de pelos dejarse acariciar por sus amos (A Mora no le gusta que la toquen, que la despeinen, que la ensucien, que la molesten), está pensando en lo bueno que es ser gato, una gata feroz que se deja amar a su manera y no a costa de apapuches consentidos y palabras melindrosas. Estoy seguro de que ella lo considera un pinche perro, de esos falderos que sólo sirven para decorar la casa y cagar la de los vecinos.

Escuché a Patricia, la señora que nos colabora con el aseo, decirle a la gata con tono de lástima: "Uy, Mora... la bajaron del papayo de una...". Y ella le respondió con unos cuantos golpetazos de su cola, que eso está por verse.

A punta de ronroneos, juegos, caricias, maullidos, rasguños, pelos, bigotes y un montón de carisma, Melón se hace querer. Pero, así como con las mujeres, eso no es suficiente para ganarse un buen corazón. ¿Qué más se requiere? ¿Que uno se vuelva un perro? ¡Faltaba más!

¡Fuuuuu!

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miércoles 13 de enero de 2010

Saber o no saber

No tengo Facebook...

Más que una posición retrógada, ha sido una decisión cautelosa para invertir en esta bitácora semanal el tiempo que gastaría en chismosear a los demás.

He conocido personas que tenían el mismo dilema y cayeron en la tentación finalmente: es que es la 'materialización virtual' (?) del viejo y conocido refrán: a donde va Vicente, va la gente. Y también he leído y sabido de quienes han cerrado sus cuentas porque se dieron cuenta a tiempo del desgaste mental y emocional que puede llegar a representar.

¿Para qué me sirve conocer a la mujer de un tipo del colegio que hace 15 años no veo? ¿Qué hago al saber que una vieja que creía desaparecida estuvo con el novio en algún lugar del planeta?

Simplemente no me interesa: todos los recuerdos buenos o malos que pueda traer al presente no ameritan ser actualizados cada tanto para refrescar el pasado. Ya pasó. Suficiente nostalgia puedo sentir con que el día de hoy se está acabando.

Sin embargo e irónicamente, con una dimensión equivalente de un módulo en la misma dirección pero en sentido contrario a esta situación (como vectores opuestos en un plano... qué ñoño...), considero que las personas que han sido verdaderamente significativas en la vida familiar, laboral, académica, amistosa, sexual o sentimental de uno deben guardarse en una neurona que con otras sucesivas se encarguen de mantener presente su valiosa existencia. No con el morbo de averiguar el detalle de su intimidad, sino con el gusto de volver a sonreír o llorar (¡por qué no!), con una grata remembranza.

¿Por qué al terminar una relación debo desaparecer a la otra persona? ¿Acaso le debo plata? ¿Me está buscando para encarcelarme? ¿A qué le temo? ¿Por qué me duele la felicidad o me alegra la desgracia de ella o de él? ¿No es eso envidia o infamia? ¿Cuánto mal puede hacerme volver a verla, así sea con otra pareja o con un bebé en sus brazos o un anillo en su mano? Para sentirnos vivos hay que seguir el consejo de la propaganda de Coca-Cola de vez en cuando: "ejecita tu salud emocional".

Si la dicha que compartimos a pesar de las adversidades fue verdadera, durará una eternidad. Y eso valdrá la pena cuando una voz o una mirada nos diga cuán agradable es volver a saludarnos o encontrarnos.

Saber o no saber: esa es la cuestión.

Si abro mi cuenta en Facebook será únicamente para expandir el spam, digo, los escritos de El Marqués.

Si vuelvo a encontrarte será únicamente para saber que te sigo amando en formas mil a través del tiempo.


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miércoles 6 de enero de 2010

Contaminación carnavalesca



A partir de 2010, el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto fue nombrado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial y Oral de la Humanidad. Un orgullo más por mi tierra natal: ¡felicitaciones!


Pero...

¿Qué hay de la contaminación sobre el entorno? Cuánta basura generan los envases plásticos y metálicos de los cosméticos, la carioca o espuma y el talco con que se juega esos días. El servicio de aseo público cumple con su trabajo y los recicladores informales hacen su agosto en enero, pero ¿es eso suficiente? ¿Qué ocurre con todo ese material?

¿Y el polvo en el ambiente? Las plantas y los árboles quedan cubiertos totalmente por la senda del desfile y los parques de conciertos y fiestas hasta que San Pedro suelta la llave del cielo para hacer llover. Mientras tanto, con cada ventarrón, los pastusos respiran un aire blanco pero sucio, que causa más de una alergia en los ojos o irritaciones en las vías respiratorias durante los días siguientes al Carnaval.

¿Y qué hay de la cantidad de agua y energía que se necesita para bañarse todos esos polvos (...) y lavar los blancos pisos durante todos estos días? El consumo llega a ser excesivo a todo nivel.


Estas fotos fueron tomadas la noche del 6 de enero, día del desfile de carrozas y comparsas. Los puntos blancos son partículas de polvo que viajan y caen hasta donde el viento se los permite. La siguiente fotografía, fue tomada al otro día, sobre uno de los vidrios de marquesina de la casa. Increíble.


¿Habrá considerado eso la UNESCO? ¿Importará eso? ¿Habrá algún aguafiestas más que se ocupe (y no sólo se preocupe, como yo) del tema? ¿Cuánto afectaría tal nominación si se tomaran cartas en el asunto ambiental?

"¡Qué viva Pasto, carajo!" Pero para que siga viviendo, esta situación no puede ser un cuento pastuso, pues al futuro del Planeta no le hace mucha gracia. ¿O sí?


Más sobre Pasto y su Carnaval en Carioca (2009), Wild On Pasto (2008) y Talco (2007).


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miércoles 30 de diciembre de 2009

Nueva década

"¿Qué quiero hacer realmente de mi vida?". Una vez encontrada la respuesta, siempre hay tiempo de pensar en su realización. Pero, ¿no es trágico obviar la pregunta?.
En En Defensa de la Felicidad, de Matthieu Ricard.


¡Cuánto hace! Poco, mirando hacia atrás.

Hace diez años nos asustamos con el Y2K (la tecnología nos devolvería a la edad de piedra) y la segunda venida de Jesucristo a la tierra (los dedos levantados de su mano derecha decían "I'll be back" en dos milenios) cuando el calendario indicó el año 2000. Para la mayoría, por fortuna, nada pasó. Otros se quedaron esperando.

Esa vez el cambio de año significó un nuevo milenio. Ahora, 2009 finaliza una década y creo que sí amerita preguntarse qué ha cambiado en estos diez años de cada una de nuestras vidas. Vale la pena echar un vistazo para contemplar lo que somos, por encima de lo que tengamos. Cada quién sabrá qué hay en su interior.

Para este 2010, los propósitos deben estar pensados no sólo para sus 12 meses, sino para los 10 años que seguramente se pasarán igual de rápidos que los 10 anteriores. Y más si se prefiere.

En esta ocasión, no se trata simplemente de un "feliz año" como los otros "felices años" que hemos deseado. Hay que comenzar a levantar nuestra mirada a un futuro de más largo plazo, donde veamos algo más que unos kilos menos en nuestros cuerpos con la dieta de la vecina. Es que hasta suena de película de ciencia ficción: "Es el año 2010... a pesar de su inteligente ignorancia, los humanos aún habitan el planeta Tierra...".


Con la mejor de las intenciones, me regalaron un ramillete de espigas de trigo como símbolo de la abundancia y la prosperidad en todas mis acciones. Aprovechando este cambio de década, haré uso de la mejor de sus energías (agüero, fe, efecto placebo, esperanza de vivir) para que ello ocurra, sumándole de mi parte, claro, disciplina y fortaleza. Los cosas no pasan por generación espontánea, como llegó a creerse en las teorías evolucionistas del mundo. Necesitan paciencia, decisión e inteligencia.

Uno de los adornos navideños en Pasto, frente a la Iglesia de Santiago, fue un sembrado de trigo. Al fondo, el Volcán Galeras al atardecer. Creo que con esta foto, la prosperidad nos llegará a todos.


¿Un deseo de año nuevo? Uhm... el de siempre supongo...

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miércoles 23 de diciembre de 2009

Regalo esperado

¿Qué pasaría si el Niño Dios, la Divina Trinidad, los Reyes Magos, Papá Noel, el Solsticio de Invierno, nuestros papás y mamás, los que sean, nos trajeran los regalos materiales o espirituales que queremos cada Navidad nos portemos bien o mal?

¿Qué anhelo nos queda para el próximo diciembre, si con seguridad nos van a dar todo lo que pedimos, lo merezcamos o no?


Tal vez por eso las lucecitas de la decoración navideña se encienden y se apagan para recordarnos que sólo tenemos la esperanza vana de recibir lo que queremos y, algunos, el gusto de recibir lo que necesitamos. Y muchos, pero muchos, nada.

Curiosa esa situación, ¿no?

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