miércoles, 17 de enero de 2007

Sin omisión

No hay músculo más fuerte que el corazón humano”.
– Montgomery Burns en Los Simpsons

Cualquier motivo es válido para vivir. Pero no cualquiera para sobrevivir. Debe ser tan fuerte que exprima el deseo de continuar respirando y que especule tanto como la fe para derrotar a la impotencia una vez estemos abatidos.

Hace poco y después de mucho, Fernando Araújo recuperó su libertad. Nunca será suficiente escribir o hablar de su experiencia para denunciar cuán cruel, inhumano y cobarde es el secuestro. De todas las cosas que le robaron en todo ese tiempo, hay una que evidencia la atrocidad de este delito para con la persona y la familia.

Un periodista, en una de las entrevistas por televisión, le preguntó qué le había quitado el secuestro. Con la serenidad que le puede dar la paciencia y la resignación, respondió luego de una corta pausa y con una voz poco firme: “me quitó a mi esposa”.

Encerrado, obviamente Araujo defendía de primera mano su propia vida. Pero volver al lado de su recién casada esposa seguramente le devolvía la esperanza de vivir esa misma vida compartiendo el amor del nuevo matrimonio que había dejado obligado. Después de tanto tiempo anhelando su presencia, su renaciente realidad le dio un golpe más: su esposa tenía, con razón o sin ella, otra pareja.

En radio le preguntaron cómo se había enterado del asunto. Su respuesta ahora contenía todavía más crudeza: “por omisión”. Qué dolor sentí cuando escuché sus palabras. Ninguna circunstancia emocional o racional puede compararse con algo así: ella no lo esperaba en el momento en que Araújo recobró su libertad ni estaría a su lado a partir de ese momento.

Descubrir la infidelidad de nuestras parejas “normalmente” es apenas el 1% comparado con las circunstancias de este triste hecho. En un momento dado, ambos corazones estaban secuestrados y su libertad tenía su propio precio. “Sentimentalmente estoy en ceros”, añadió.

Enfrentarse con un corazón destrozado es casi tan difícil como salir de cautiverio. Pero ¿qué más nos haría sobrevivir sino es el amor? Vale la pena arriesgarse por él aunque nos encierre vivos para luego matarnos libremente.

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Epílogo


Una pasada reflexión acerca del secuestro: Intercambio.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sos un ZKT. ¡Publicaste dos veces el mismo artículo!

Pero sí es cierto, pobre tipo, debió sentir que moría de nuevo al saber que ya lo habían dado por muerto. Igual, pobre la esposa, pero por el momento me imagino que el que la debe estar pasando peor es el ex ministro.

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS SECUESTRADOS!

MAREÑA dijo...

Conozco un caso muy similar y es aterrador, yo soy defensora del amor en un 100 % y creo que la señora no fue muy fuerte en su sentimiento pero quiénes somos para juzgar, si creía que estaba muerto bueno tenía todo el derecho de rehacer su vida. Pero el ser humano sobretodo el masculino no le gusta estar solo y dentro de pocos días oíremos la noticia del noviazgo del ex ministro.

MAREÑA dijo...

Conozco un caso muy similar y es aterrador, yo soy defensora del amor en un 100 % y creo que la señora no fue muy fuerte en su sentimiento pero quiénes somos para juzgar, si creía que estaba muerto bueno tenía todo el derecho de rehacer su vida. Pero el ser humano sobretodo el masculino no le gusta estar solo y dentro de pocos días oíremos la noticia del noviazgo del ex ministro.

teamoreno dijo...

Soy una fiel creyente en el amor, y pienso que definitivamente es el mejor motor de la esperanza que se pueda tener en momentos difíciles, esa pulsión de vida solo puede ir movilizada por una razón…. Esa hubiera podido ser la misma fuerza que mantendría la espera… Es interesante la razón de de separación o anulación del vinculo matrimonial: “OMISION” es paradójico pensar cuantas personas están casadas actualmente y viven la verdadera omisión de un ser que la ame, a su lado. Será que es omisión el estar pasando por la mas terrible experiencia humana y aun así, pensar día a día en el bienestar de la persona a la que se ama, soñar con las caricias que se quieren dar, enviar los mejores deseos, y las mas fervorosas oraciones para que todo le salga bien a la otra persona en sus proyectos y decisiones? Sentir a la otra persona tan adentro que invita al cuerpo a respirar y a llenarse de energía para mantenerse en forma.
Definitivamente a veces perdemos la perspectiva del verdadero significado de las palabras… será que basta tener un cuerpo presente para sentir a la persona al lado? Solo los que realmente han amado a alguien saben de qué les hablo.

L dijo...

Esta es una de las entradas que te identifican, de las que difícilmente se olvidan.
Es cruelemente cierta y dolorosa esta entrada, pero el ser humano es tan fuerte que soporta esto y mucho más, se levanta y vuelve a la batalla diaria... de veras que cuando uno está enamorado está mejor preparado para esas situaciones, cuando no los días carecen de condimento.