miércoles, 20 de enero de 2010

"Se hace querer"

Con una excusa así cualquiera es bienvenido. Y Melón la justifica totalmente.

El nombre fue seleccionado en contraposición al de Mora: mientras ella es chiquita (tiene un atlético cuerpo felino) y ácida (el carácter de un gato montés), Melón es redondo (es un puerquito de largo pelo blanco) y dulce (el más delicioso peluche que hayan abrazado).

En la foto, una de esas macitas blancas es Melón, tomando leche de las tetas de su mamá, Sacha.


Su llegada a la casa fue traumática. La reina, ama y dueña del apartamento le dejó claro desde el primer momento quién era la que mandaba allí. Mentándole la madre con una seguidilla de iracundos fus, aguzó al invasor a respetarla a ella y a su territorio.

Una semana después, todavía le grita que no se suba a su plato de comida, o que al comedor sólo se sube ella cuando hay pandebono de desayuno, o que no debe atravesarse en su camino a menos de 20 centímetros. ¡Qué gata tan jodida!

Sin embargo, Melón hace caso omiso de tantos insultos y regaños, y como niño que es (apenas tiene siete meses) disfruta de los espacios y de sus amos a todo dar. Su combinación de inocencia y curiosidad es única, y así se la pasa siguiendo hasta la sombra de un zancudo o embelesándose con los movimientos huidizos de los peces en el acuario, con todos los sentidos y el gusto puesto en ello, para luego irse a picar un poco de comida y echarse una buena siesta. Si en un capítulo de Los Simpsons, Springfield entero decide seguir el comportamiento natural y gozoso de Bart con la consigna "ser como el niño", yo en vez gritaría "ser como el gato".

Melón durante y después de su baño.


A Mora le expliqué que esas cosas pasan, que nadie es indispensable en la vida, que siempre habrá alguien esperando a quitarle el puesto a uno, que cuando uno menos se lo espera lo reemplazan de tajo, que "el amor es así y siempre será" como dice la canción.

Pero su dignidad felina es inmutable: cuando ve a ese almohadón de pelos dejarse acariciar por sus amos (A Mora no le gusta que la toquen, que la despeinen, que la ensucien, que la molesten), está pensando en lo bueno que es ser gato, una gata feroz que se deja amar a su manera y no a costa de apapuches consentidos y palabras melindrosas. Estoy seguro de que ella lo considera un pinche perro, de esos falderos que sólo sirven para decorar la casa y cagar la de los vecinos.

Escuché a Patricia, la señora que nos colabora con el aseo, decirle a la gata con tono de lástima: "Uy, Mora... la bajaron del papayo de una...". Y ella le respondió con unos cuantos golpetazos de su cola, que eso está por verse.

A punta de ronroneos, juegos, caricias, maullidos, rasguños, pelos, bigotes y un montón de carisma, Melón se hace querer. Pero, así como con las mujeres, eso no es suficiente para ganarse un buen corazón. ¿Qué más se requiere? ¿Que uno se vuelva un perro? ¡Faltaba más!

¡Fuuuuu!

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9 comentarios:

Rossy dijo...

¡Muy bueno el artículo!

Daniel Arturo dijo...

Interesante dilema el presentado, son dos gatos con personalidades completamente diferentes pero a cada uno lo quieren de distinta forma, sin mucho esfuerzo podria comprobar el dicho que ala vez es su titulo... Se hace querer.

DANIELA BORALI ॐ dijo...

Darío Esteban,

Sí. .. Estoy de acuerdo con Rossy: ¡Muy bueno el artículo!

Pero este tema es una de mis debilidades ... El Sacha alimentan a sus crías es la cosa más hermosa!

Yo soy fan de los gatos... Me encantan todos los animales ... Pero los gatos son diferentes ... Se parecen a las mujeres ...
Sabemos lo que queremos ... Tenemos una fuerza interior que acaba de mirar en los ojos ... Somos independientes... Auténticos, verdaderos y libre...
Pero también nos gusta cuidar!!!
Los gatos son queridos compañeros!!!

Muchos Besos para usted, Sacha y bebés, Melón muy bonito...

Espero que tengan una vida feliz!

Dani

ApoloDuvalis dijo...

Como en a todos los monopolios, la llegada de la competencia hace que uno se ponga las pilas. A Mora le tocó cambiar de verlos a ustedes como súbditos a verlos como proveedores, incluso como cliente externo, ji, ji, ji ;) No la envidio para nada...

como perros y gatos dijo...

me sigue encantando tu pagina.

les mando muchos abrazos

Juanita dijo...

jujuju ese gato ha tenido mas de un nombre: peluza ....melon y muchos mas...

Giuseppe dijo...

Dario Esteban, hola. te envié por correo elctronico fotos de Figaro pimono hermanito de melón. En casa estamos asombrados con la personalidad tan definida de los gatos persas y encantados con su hermosura. Saludos, Pino y Edgar. Comparte tu blog con edgaramaya@hotmail.com

Martha P. P. dijo...

Señor Marqués:

Su gato es adorable, se ve como los de los comerciales que rechazan la verdadera vida gatuna de andar las calles y buscar pleitos por un plato de comida sintética en un plato de metal.
Pero he de refunfuñar respecto a lo que a los perros se refiere... Yo no soy persona ni de gatos ni de perros, soy persona de reptiles, pero no por eso he dejado atrás la hermosa experiencia de tener gatos (ocho al mismo tiempo), perros (2 de una y ahora sólo uno), y claro, lora, tortugas, iguanas, peces, pato, conejo, pollos, etc.. También la gran cantidad de otros especímenes que han pasado por mis manos buscando un poco de paz porque los han maltratado, se han herido, se han caido o golpeado, o simplemente para alejarlos de los niños que depronto en su afán de agarrarlos y acariciarlos pueden o herirlos o salir heridos, (murciélagos, sapos, grillos, saltamontes, colibrís, pichafues, torcazas, etc..).
Los gatos son maravillosos, pero asi como sumercé tiene un gato/perro, yo tuve una perra/gata... era una loba siberiana, lo cual hace la historia más irónica, ya que los lobos siberianos son lo más directo y cercano que existe a los Lobos originales, supuestos enemigos acerrimos, (¿Se escribe asi?), de los felinos.
Por tanto, no es que el gato tenga que volverse perro, es que asi como hay mujeres que aceptamos nuestro lado masculino, siendo lógicas, inteligentes, consecuentes y sensatas, y hay hombres que aceptan su lado masculino, siendo amables, de buen hablar y delicados en su trato con las otras personas; es que el gato abrace (del inglés embrace, acoger, tomar como propio), su escencia canina dejandose amar y que el perro lo haga con su lado felino permitiéndose un espacio que nadie le joda ni le moleste.
Para mi todos deberian tomar su escencia reptil y ser alejados de vez en cuando para mirar las situaciones desde las ramas antes de tirarse a por la presa. (sea un ratón o un vegetal mal parqueado.)
Con cariño:

Martha y bebé del linaje de la dinastía de los lagartos.

Anónimo dijo...

Excelente, muy buen Articulo, cuidate Mucho :)