miércoles, 25 de agosto de 2010

SpiderCat

Sssshhh…
Silencio…
Bajen la voz…
La araña puede escapar…
Lean pasito…


¡Oh, sorpresa! Tremenda araña en la pared: sus casi 10 centímetros de diámetro eran totalmente evidentes al encender la luz del cuarto. Recordó su entrenamiento en el ejército arácnido y recurrió a hacerse la muerta como estrategia de escape. Ni siquiera respiraba. Pero el traje de camuflaje que llevaba puesto era para otro campo de batalla. Yo sí tomé mis armas de guerra, como Garfield.


Dicen, yo no sé, que la presencia de las arañas es una manifestación de buena suerte. La superstición hasta da consejos sobre cómo proceder ante su encuentro: no matarlas de noche, tirarlas hacia atrás por el hombro izquierdo, mirar cómo tejen su telaraña, y así con las demás supercherías.

Lo de la suerte no sé si la dan, pero lo que sí dan es un poquitín de susto independientemente de su tamaño. Tantas cosas que uno oye de sus picaduras intimidan a cualquiera. Las más comunes son las arañas del polvo, esas que aparecen en cualquier lugar por donde no alcance el trapo. Son pequeñas, pero igual pueden aunque sea escalofriarnos si vemos que han puesto sus huevitos en cualquier parte.

Afuera de una de las ventanas vivía una araña de las grandecitas, y su casa era más grande que la mía, con muebles y todo. Considerando lo de la suerte y el orden de llegada, no derribé su hogar al abrirla para que entre aire. Una señora que me colaboró con el aseo un día, gentilmente cumplió con aquello de que escoba nueva barre bien, y decidió echar a la inquilina de ocho patas a escobazos.

Prefiero tomar distancia de las arañas, siendo un poco menos fóbico que Garfield en sus crueles y divertidos sketchs: si ellas no se meten conmigo, yo no me meto con ellas.






Miren este ejemplo de convivencia pacífica: me ayudan a atrapar moscas en lugares donde sólo ellas pueden llegar.





A quien engaño: tengo que hacer aseo en el apartamento con más cuidado. También es de buena suerte.

Postdata: En cuanto a la araña gigantemutante que me visitó, con las cerdas de mi escoba le hice cosquillas en sus ocho axilas, comenzó a reir desparpajadamente, se tomó la barriga con tres patas, luego con dos y ya con tres patas no pudo agarrarse más a la pared. Cayó justo en el recogedor que tenía abajo de ella y se seguía riendo. La saqué por la ventana para que buscara a quién más asustar con su risa.

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7 comentarios:

Anónimo dijo...

Se dice que las arañas son de buena suerte, claro que para mi son muy utiles para poder mantener la casa sin insectos indeseados, por ello les tengo un buen piso solo para ellas, asi no habran problemas... claro... si no se meten donde no las llaman.

W.K.

MARÍA POLICARPA dijo...

Seeeeh claro, le hizo cosquillas en las ocho axilas a la arañita...
Yo le tengo pavor a las arañas, me agarra ataque de pánico cuando las veo, y esa, está pavorosa!
Y si, te toca pasar la escoba para quitar las telarañas.
Un saludo

Lúthien dijo...

O.O por dios que "arañita" Que suerte ni que nada, para fuera con un escobazo, si es que antes no acabo con su vida, me ponen de los nervios ¬¬

mariajo dijo...

pues que te digo las arañas no son mi insecto preferido asi que las prefiero legitos si bien legitos y si son de buena suerte que va no creo en la suerte sino entraabajar y luchar por lo que quieres .suerte y cuidate

Mariposyta dijo...

Pues a mi no me importa si son de buena suerte o no, lo que si me preocupa es no lastimarlas, trato de tener tambien una buena convivencia con ellas.... al fin y al cabo, siento que yo soy la que he invadido su mundo!

mariajo dijo...

si ya habia visto la reseña del libro guardia de medianoche en la revista el clavo ,y ya lo comense esta genial

MAREÑA dijo...

10 cms??? hijuemadre muy grande!!!