miércoles, 9 de mayo de 2007

¡Thanh!

¡Por fin! Los había conseguido. Llené mi memoria USB con ellos. Estaban en medio magnético pero en la noche los grabaría en mis manos: eran los videos casi pornográficos de una modelo caleña en Internet. Después de tanto oír hablar de ella y sus famosos back stages de las eróticas sesiones fotográficas, por fin los iba a ver… y a tocar…

Un amigo de un amigo Claviano tenía la clave de acceso al servicio V.I.P. del sitio, y había avanzado de la amistad a la complicidad, al facilitar algo que abriría las piernas, digo, las puertas de un portal no gratuito: un password personalizado y actualizado diariamente para que piratas virtuales no prostituyan (aún más) la red y evitar que descarados usuarios practiquen el “rotis” a mansalva. No pude sino grabar 13 de los 31 videos disponibles en alta calidad en la profanada cueva de Alí Babá… ¡Desvergonzados!

Todos los pocos kilobytes vacíos se coparon. Tenía que borrar cosas de la universidad para liberar espacio (-7000Kb), pero no tenía otra copias de trabajos finales, así que ni modo (+7000Kb). Cuando traté de plagiar también las fotos de la carnosa e hiperbólica mujer, Windows regurgitó en la pantalla un decisorio y sonoro mensaje:



Por copiarlos, no me detuve a mirarlos. Vi la carátula de un par de ellos sin mayor cuidado, pero en el afán de agilizar el fraude de la democracia y la generosidad, apuré a grabarlos como si se fuera a vencer inmediatamente el falso permiso, mientras eran compartidos con todo aquel que estuviera alrededor de ese computador.

Con un tesoro electrónico en mi maletín, salí para mi casa para hacer uso práctico de ellos, en aquel personalizado ritual sexual que hombres y mujeres practican individual o colectivamente, según las circunstancias. Esa cálida noche, la pantalla de 14” de mi computador se convertiría en un gigante telón de teatro non sanctuXXX.

Solo y con un detallado preámbulo, nuevamente Windows y su estrepitosa fanfarria de “¡Thanh!” se encargaría de derrumbar la enhiesta asta con otro mensaje radical:




¡Me lleva el…!

4 comentarios:

Cristhian Carvajal dijo...

Jejejejejeejejejeje, si querés te paso el programa para que los abrás.

Marco Velez dijo...

Jajajajjaa... Increible!! Supongo que tenias todo planeado para tu velada con el computador y a la final ocurrio Murphy. Tocara en la segunda cita.
Saludos.

César Augusto López dijo...

Muy buena crónica. Saludos.

Anónimo dijo...

instala los codecs de divx, y los podras ver...luego compartelos con nosotros