miércoles, 7 de mayo de 2008

Nómada

Movimiento: eso somos.

Los pastores, los cazadores-recolectores y los gitanos lo descubrieron hace tiempo, y aún hoy sus descendientes mantienen el nomadismo como estilo de vida. Esto se considera un aporte a la ecología del planeta, por las buenas prácticas de respeto a los recursos del entorno y los principios de libertad, autonomía e igualdad que ello implica.

El sabor del chicle se pierde con el tiempo. Es inevitable. Y si no lo fuera, sería hostigante prolongar su gusto indefinidamente. ¿Por cuánto tiempo estaríamos dispuestos a hacer el mismo trabajo? Así lo hagamos bien, ¿un año? Así nos paguen bien, ¿cinco años? Así lo disfrutemos, ¿20 años? ¿Cuándo nos aburriremos de repetir lo mismo o de experimentar sus pequeñas variaciones bajo el mismo techo?

Hay dos situaciones que determinan nuestra permanencia en un mismo cargo o una misma empresa: el mero gusto y el propio miedo. Si abusamos de nuestro sentido, las papilas gustativas pueden atrofiarse hasta perder la sensibilidad que antes nos hacía sentir placer. Y si no afrontamos nuestro temor al mundo exterior, jamás descubriremos qué otras cosas hay en el mundo que rodea a nuestra oficina.

Me aterra saber que la comodidad sintetiza nuestra satisfacción. Para qué desgastarse buscando otro empleo, o para qué conocer nuevos ambientes, o para qué tejer nuevas amistades. Al sentirnos cómodos matamos la curiosidad innata humana, la raíz del ingenio y el mejoramiento continuo (y no me refiero únicamente a los temas empresariales). Sin ahondar en el tema, por ahora, creo que en eso se resume el amor, en comodidad mutua (!).

Y hay dos situaciones que determinan nuestro abandono laboral: la ambición y la necesidad. Por la plata baila el mono, aquí y en Cafarnaum, así que sobre el tema no hay mucho que opinar: cada quién medirá el tamaño de su e-go-lsillo. Pero cuando es por necesidad debemos entender que es por la obligación que la situación actual colombiana dictamina: un contrato de trabajo a término indefinido es un Balotto.

Es una lástima que las empresas se aprovechen del mercado laboral, con el facilismo de escoger una uva de todo un racimo de todo un cultivo de toda una región de todo un país. Y peor aún, que la uva de al lado sea descartada por no tener “la palanca” que tenía la primera para entrar en la boca del empleador; la formación, la preparación y las ganas ya no cuentan. Otra cosita que me indigna: que los responsables de selección de personal juzguen esta situación como una inestabilidad mental o falta de compromiso del candidato; por favor…


Todo esto para tratar de entender mi desarrollo de carrera desde la perspectiva de la evolución del hombre: soy un nómada laboral. Una vez más, para sorpresa o indiferencia de mis vecinos agricultores sedentarios que han echado raíces en suelo ajeno, me alejo con tristeza y por obligación, de mi trabajo. Las condiciones de la tierra cambiaron por fuerza mayor, y es necesaria mi partida a tierras más fértiles por buscar. Gracias a Dios por lo recolectado: volveré cuando el suelo esté verde de nuevo.

Cambio, eso también somos. Arriesguémonos y viajemos.


4 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Es preferible tener cinco años de experiencia en proyectos distintos y con personas diferentes que tener un año de experiencia repetido cinco veces... o al menos así funcionó para mí.

Feliz cacería.

R. Ch. dijo...

Excelente mi amigo Darío!! que manera tan exquisita de presentar algo tan evidente y cierto que pocos se atreven a ver, tan conocido a gritos que pocos se atreven a murmurar para si.

Y me atrevo a corregir mi estimado Marqués, no es que se juzgue por inmadurez o falta de compromiso... es que las empresas prefieren los seres humanos parecidos a robots, bien programados y adoctrinados... les molestan la creatividad, la alevosía de la inteligencia y la osadía del arte.

Andrès dijo...

Darío la comparación que hacés me parece muy buena, la vida de los gitanos siempre me a parecido interesante pues a pesar de andar errantes y ser pobres en bienes materiales son ricos en vivencias y por lo tanto en espíritu pues la dureza de sus vidas los obliga a ser creativos para sobrevivir a donde vayan.

Pienso que esta realidad no es ajena al mundo laboral que se saca ganar bien o mas o menos pero siendo un esclavo en todo sentido? que vida es esa? donde la capacidad creativa es cortada de un tajo? pienso que mas que buscar títulos, reconocimiento, posiciones y todas esas pendejadas uno tiene que ser feliz con lo que hace y ayudar a los demás con su trabajo, en conclusión estar en permanente cambio nos enriquece, nada mas engañoso que la estabilidad y comodidad en las cosas

Guillermo Andrés Pinzón

Paradoja Humana dijo...

Así como valoras tu nomadismo laboral es recomendable que valores otros tipos de esta práctica, porque como lo dice Andrés lo que enriquece es la experiencia más que la estabilidad, así que ve a abrirte al mundo para que también tus palancas se multipliquen, porque no queda duda de que la vida no es justa ni fácil y hay que jugar con sus reglas si queremos ganar algo, así sólo sea para seguir como nómadas.