sábado, 21 de febrero de 2009

Chente

Sentí un pedazo de México con Vicente Fernández en concierto.

Con su mariachi, su traje de charro, una botella de tequila y hasta un cigarrillo en la mano, Chente endosa en el escenario cualquier sentimiento mundano y divino con una canción, afinada de principio a fin con un vozarrón de mero macho que sacude hasta un sordo corazón.


Más viejos que jóvenes, más estrato tres que estrato seis, más despechados que enamorados, más fanáticos que curiosos, más borrachos que sobrios, todos por igual disfrutamos tarareando al menos el dolido coro de una de las tantas letras que han sido éxito musical durante su carrera artística. Él es un ejemplo política y culturalmente correcto de lo que es un verdadero cantante del pueblo.

Sin más que decir, algunos versos que recordar:

Lástima que seas ajena, y no pueda darte lo mejor que tengo
Lástima que llego tarde, y no tengo llave para abrir tu cuerpo
Lástima que seas ajena, el fruto prohibido que jamás comí
Lástima que no te tenga, porque al mismo cielo yo te haría subir



Todas las mujeres, ejercen en mi alma un raro poder
Aquellos que tengan, el mismo problema me van a entender
Una cara hermosa, y un cuerpo de diosa me hicieron caer
Qué de raro tiene, que me haya perdido por una mujer
Qué de raro tiene, que me esté muriendo por una mujer.



Necesito olvidar, que te ame con locura
Necesito ignorar, que ignoraste mi amor
Necesito inventarme aunque sea una aventura,
para darle los besos las flores los pesos, que eran para ti.




Te molesta si te hablo de mi amor
Y me pides por favor olvide el tema
Y que cambie la letra de mis canciones
Y tu nombre quite ya de aquel poema.
Te molesta aguanta por favor,
Te lo juro estoy a punto de olvidarte.
Sólo falta un millón de primaveras,
Unos cuantos siglos solo he de adorarte.
Sólo falta un millón de primaveras,
Después de eso ya no vuelvo a molestarte.
Oh! No. No volveré a cantarte
Si te molesta, si te molesta.



Con dinero y sin dinero.
Yo hago siempre lo que quiero.

Y mi palabra es la ley.
No tengo trono ni reina.
Ni nadie que me comprenda.
Pero sigo siendo el rey.




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2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

¡Plop! Me descubrí cantando mentalmente cada extracto de ranchera que aquí copiaste... no sé si eso sea bueno o malo.

MAREÑA dijo...

Las rancheras también tienen estratos (lo sabías?)la verdad me quedo con Cuco Sánchez, la Tariacurí, Pedro Vargas y nada menos que José Alfredo jiménez, con permiso y respeto del señor Chente como le dices no me llega al alma.