Había una vez un adolescente que recibió el título de Bachiller Académico. Fin.
Había otra vez un joven que culminó su carrera de Ingeniería Industrial. Fin.
Habrá una vez más un profesional que se graduará como Especialista en Gestión de la Innovación Tecnológica el próximo sábado 1 de noviembre de 2008 a las 9:00am en la Universidad del Valle. Fin.
A todos los personajes de este último cuento, profesores, secretarias, amigos y familiares, gracias. Pero muy especialmente a mis compañeros de estudio: sin su buen humor y su paciencia para conmigo en cada clase, cada página habría sido aburrida y sin sentido alguno. Ha valido la pena no quedarse callado para reflexionar, soñar y reír.
Supongo que porque no me he casado, no he comido las perdices que se prometen en los cuentos. Al final del primero, salí a conocerlas e identifiqué varias de ellas en un ambiente plagado de opciones. Con el segundo, salí a buscarlas y difícilmente encontré otras cosas que también me han servido para seguir adelante. Con este tercer relato, cuánto me gustaría poder escogerlas con la tranquilidad de hacerlo gustosamente.
Los libros tienen una hoja blanca luego del final, creo, para que el lector invente su propia continuación. Ahora comienzo a escribir nuevamente la mía, porque como autor de mi vida nadie más, aparte de Dios con sus estrellas supongo, podría hacerlo por mí mismo.
¿Cuál será la próxima narración? Cuestión de imaginación.
· El hábito no hace al monje
· Razones de ganancia
· Contrato leonino
· Desde arriba
· Instantes eurekescos
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